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11 marzo, 2014

Ricardo Martinelli Berrocal (Panamá)


Panamá: Otra Vergonzosa Actuación Del Presidente Martinelli Berrocal
Mauro Zúñiga Araúz


Para poder entender la última acción del presidente panameño Ricardo Martinelli Berrocal de llevar ante la OEA el conflicto interno de la hermana república bolivariana de Venezuela, tenemos que partir del vinculo que tiene el gobierno panameño con el de los Estados Unidos. Ya hemos señalado que Panamá es un protectorado yanqui desde 1903 cuando nos separamos de Colombia, lo que se legalizó con el tratado de neutralidad de los Torrijos Carter en 1977. 

Es por ello que todos los gobiernos que han dirigido los destinos de Panamá han respondido a los intereses gringos, a excepción del Presidente Roberto F. Chiari que rompió relaciones con ellos como consecuencia de represión norteamericana en enero de 1964. A los presidentes que se han opuesto a sus directrices los derrocan o toman contra ellos acciones diplomáticas. Partiendo de este hecho, los gobernantes panameños son muy sumisos a las directrices del imperio. Naturalmente que a medida que se consolida la presencia norteamericana en Panamá aumenta la sumisión de sus gobernantes. Las actuaciones del actual presidente dejan al descubierto esa realidad: lo mandaron a decir que los israelitas eran los guardianes de Tierra Santa, lo mandaron a apoyar a Roberto Micheleti quien le dio el golpe al presidente de Honduras Manuel Zelaya, lo mandaron a votar contra los palestinos para ingresar a la UNESCO y ahora, a llevar el caso de Venezuela a la OEA. Curiosamente, como los EEUU ya conocían lo que iba a hacer el mandatario panameño, secundaron la propuesta de inmediato. Propuesta, como era de esperar, no prosperó, ya que no hay evidencias de que en Venezuela se haya resquebrajado la institucionalidad. 

Por otra parte, Ricardo Martinelli Berrocal no tiene autoridad moral para denunciar que en algún país se violen los derechos humanos cuando él ha levantado la bandera de la violación a tales derechos, como fue la brutal represión contra nuestros grupos originarios con decenas de muertos y centenares de herido e invidentes; la represión en Colón con saldos de muertos; las más de 100 muertes evitables por la bacteria KPC por negligencia inexcusable; las muertes por hambre por el exagerado aumento de la canasta básica provocado por él como magnate de los supermercados; el increíble atraco a los fondos públicos aunado a una deuda pública que supera la adquirida durante los últimos 19 años; las hidroeléctricas que merman la supervivencia de grupos originarios y campesinos; los proyectos mineros y una larga etcétera. 

Panamá, como protectorado, sólo recibe las noticias que filtran las cadenas satélites del instituto Tavistock, de manera que tienen a la población en un permanente estado de alarma y todo lo que hace el gobierno venezolano es malo. Recientemente el padre Jorge Sarsanedas, un jesuita que vivió gran parte de su vida en las comunidades indígenas de Panamá y Centro America, se hizo una serie de preguntas donde cuestionaba lo que dicen los medios noticiosos con los datos que suministran organismos internacionales sobre lo que ocurre en Venezuela.

Como panameño y latinoamericano considero que el conflicto por el que atraviesa el pueblo venezolano tiene que resolverlo los venezolanos a través de portales de diálogos en donde las partes depongan intereses políticos y económicos. No debemos olvidar que el petróleo es el principal recurso de Venezuela y donde hay petróleo los EEUU merodean como aves de rapiña. Si Panamá tuviese un gobierno independiente y soberano, en vez de estar denunciando a los gobiernos del área, les debe exigir a los gringos que saquen sus manos de Venezuela, que ya sabemos que cada vez que intervienen es para su propio beneficio. Aboguemos por la paz. Como panameño pido disculpas por la vergonzosa actuación del presidente Ricardo Martinelli Berrocal.

02 septiembre, 2013

Panamá: De La Invasión De Los Estados Unidos A La Venta Del Canal

Daniel Estulin
Os dejo con un excelente articulo sobre lo que esta pasando en Panama, escrito por mi amigo Mauro Zuñiga. Despues de nuestra entrevista en mi programa de RT, desde la sombra, HA HABIDO MUCHISIMO GENTE a favor y tantos otros en contra lo que estabamos diciendo. No es cuestion de nacionalismo, sino de decir la verdad y eso, es algo que siempre lo hemos hecho.

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www.maurozunigaarauz.com
Panamá fue invadida por el ejército de los Estado Unidos el 20 de diciembre de 1989. La cantidad de muertos no se sabrá jamás, pero la cifra oscila entre 3 a 5 mil personas. La operación fue denominada por los EEUU “Causa Justa” y la justificación fue quitar a Manuel Antonio Noriega del mando del país y acabar con las Fuerzas de Defensa de Panamá.
Incluyo aquí dos hechos de importancia: 1. Manuel Antonio Noriega fue reclutado por la CIA cuando estudiaba en la Academia El Chorrillo, en Perú y desde entonces se convirtió en su hombre de confianza y 2. El ejército panameño fue entrenado y mantenido ideológica y logísticamente por el Pentágono. Todo su arsenal bélico procedía de los EEUU. Esto indica que si de verdad se quería acabar con las fuerzas de Defensa bastaba detener el suministro de armas. Los panameños sabemos que ellos eran leales a las directrices norteamericanas y que la supuesta confrontación verbal no fue más que una sugestiva campaña mediática. Noriega, tal como ha ocurrido con otros dictadores sirvientes del Imperio, ya no podía controlar las protestas populares y tenía que ser removido. Marc Cisneros, quien dirigía para esos entonces el Comando Sur de los EEUU solía decir que si él estaba en un bar tomándose una cerveza y le daban la orden de capturar a Noriega, iba, lo apresaba, regresaba al bar y aún estaba a cerveza fría. Esto es una confesión de que él conocía en todo momento el paradero del dictador. Entonces, ¿para qué la invasión? Hay algunos que sostienen que fue para ensayar y probar la utilidad de nuevas armas. No descarto esa posibilidad, pero la misma puede haber sido un subproducto del verdadero móvil de la invasión: acabar con la economía panameña o, dicho mejor, hacerla más dependiente de las transnacionales. La Dictadura Militar cada vez era más represiva y repudiada por la gente, de manera que cualquier acto destinado a acabar con ella iba a tener el visto bueno de una población desesperada. Eso lo habían estudiado muy bien los expertos en inteligencia norteamericanos.
Pero, ¿con qué propósito se quería acabar con la economía panameña? Recordemos que los tratados Torrijos-Carter firmados en 1977 le devolvían a Panamá el Canal y las áreas aledañas, un acto que no contó con la aprobación de los grandes grupos económicos de los EEUU, quienes ya desde 1987 dieron inicio a una política de agresión económica a Panamá. Por esa agresión y la misma invasión Panamá perdió, según algunos investigadores, 7,000 millones de dólares. Por otra parte, Panamá no se excluyó de los países que fueron víctimas de los programas de Ajuste Estructural que diseñaron las Instituciones Financieras Internacionales y que terminaron agudizando los problemas socioeconómicos de sus respectivas poblaciones. La implementación de esos programas y sobre todo el derecho al cobro de las deudas fue el causante de la pauperización de los pueblos.
Los Estados Unidos no tenían apuro en recuperar el Canal. Sabían muy bien que si lo intentaban, los panameños no lo iban a permitir y se podían convertir en un pueblo enemigo, lo que no figuraba en sus planes. Para ellos es preferible que en Panamá no existan personas a que estás se subleven contra ellos. Después que funcione el Canal, lo demás no importa. Ya el país se había desestabilizado en los últimos años de la Dictadura y eso es un pecado mortal, lo que le costó el puesto al general Noriega.
Pero los EEUU aprendieron a cambiar las armas por lo que algunos dominan el “sicariato económico”: sobornar a los gobiernos y a las clases económicamente dominantes de los países para que adquieran préstamos para actividades no prioritarias o no productivas o innecesarias y se beneficien a las corporaciones que las ejecutan. Pero al final, la población tiene que pagar esa deuda. Si no tiene dinero, lo puede hacer con cualquier activo. Esa ha sido la constante que se ha dado en los países subdesarrollados.
Panamá culminó el año 1990 con una deuda pública de 5,151 millones. Diez años más tarde, tenía una de 7,763 millones. Aumentó sólo 2,612 millones. Nueve años, más tarde, 2009, tenía una deuda pública de 11,102 millones, lo que representa un aumento de 3,339 millones. Pero en la primera mitad de 2013, la deuda pública se disparó a 15,410 millones, un aumento de 4,308 millones de dólares y cerrará el 2014 con una deuda de 17,227 millones de dólares. Lo que significa que desde que Ricardo Martinelli Berrocal asumió la Presidencia de la República y la entregará en el 2014, la deuda pública aumentará 6,125 millones, con lo cual será el presidente que más ha empeñado al país para financiar gastos de su gobierno y megaobras. Revisando las cifras aquí expuestas podemos ver que la deuda pública de nuestro país desde 1990 a 2009 (casi 20 años) ha sido inferior por 174 millones de dólares a la que nos dejará Martinelli Berrocal en el 2014, si es que se va.
¿Quién pagará semejante deuda? Los panameños. ¿Con qué? Una vez termine la ampliación del Canal se lo venderemos a las grandes corporaciones transnacionales. Pero desde ahora advierto lo siguiente: la venta será por un precio mucho más bajo del real, por dos razones: 1. Aducirán que la ruta del ártico se podrá utilizar gratuitamente durante varios meses del años y 2. Que por Nicaragua se podrá construir un Canal que sea competitivo.
Los EEUU con la invasión a Panamá puso sus reflectores a largo alcance: el Canal será recuperado para las corporaciones transnacionales. La estrategia fue magnífica. Nos fueron endeudando de a poco, hasta que llegara al poder un Presidente capaz de darles lo que les soliciten. ¿Qué conocen los EEUU de Ricardo Martinelli Berrocal? El soborno ha sido una estrategia que les ha dado excelentes resultados.


27 diciembre, 2012

Grito desesperado de SOS desde Panamá

Daniel Estulin
El siguiente articulo, escrito por un heroe panameño, MAURO ZÚÑIGA ARAÚZ, habla de la gran inseguridad en Panama, país crerado para lavar el dinero de la droga. En la época de Manuel Noriega, más de 70% del dinero sucio estadounidense se lavaba a traves de los bancos panameños.
Los panameños somos víctimas de un incontrolado aumento en los índices de violencia que se dan a lo largo de todo el territorio. Recientemente el Ministro de Seguridad, José Raúl Mulino confesó que los mismos están relacionados al tráfico de drogas. Paralelo a ello se da en Panamá un inusitado aumento de la militarización, a pesar de que la Constitución Nacional expresamente lo prohíbe.  Para nosotros los altos índices de violencia tienen dos lecturas: o incapacidad del gobierno para controlarlos o un estímulo tras bastidores del mismo gobierno para  justificar la militarización; sin embargo, ésta tiene sus propósitos específicos: reprimir toda protesta social, como ha ocurrido en tres provincias del interior del país: Bocas del Toro, Chiriquí y Colón, con su ola de muertos y heridos. El otro objetivo de esa militarización es la protección del tráfico de drogas por nuestro suelo.  Todos debemos recordar que el ex General Manuel Antonio Noriega cumplió en los Estados Unidos una condena justo por tráfico de drogas y lavado de dinero. Los nexos de Noriega con el actual gobierno son evidentes. En ciertos puestos gubernamentales hay individuos afines al ex General. Recientemente se nombró como Procuradora General de la República a la licenciada Ana Belfon, una mujer estrechamente ligada al régimen dictatorial de Noriega y conocida como “la fiscal de hierro” por su proclividad para condenar a los que adversaban la dictadura militar. Vemos así que los patrones de ese aciago periodo de 21 años  están volviendo a escena
Hay un agravante adicional: Ricardo Martinelli Berrocal quiere mantenerse en el poder. Para ello ha contratado expertos en campañas proselitistas, quienes le han fijado una estrategia política: tratar de vincularse con  los candidatos que tengan opciones a la presidencia de la República en las supuestas elecciones de 2014. Eso con el propósito de desprestigiarlos.  También nombró en el Tribunal Electoral al magistrado Araúz, persona de su entera confianza. Eso nos envía una clara señal de que si las encuestas preelectorales no favorecen a Martinelli Berrocal por diferencias no significativas, se hará un fraude; pero si las mismas son muy elevadas, se creará un clima mayor de inestabilidad, con una brutal represión y no habrá elecciones.  El gobierno panameño está barajando todas estas probabilidades y está preparado para ellas.  Ahora bien, como la probabilidad actual de Martinelli Berrocal para una reelección no llegan al 5% según algunas encuestas, existe otra agenda: intensificar la política del medio que ya se está infiltrando en las conciencias de los panameños. Para ello se pondrá en práctica la represión selectiva contra los que adversamos su gobierno dictatorial. Se logrará de esa manera amedrentar al pueblo, arrinconarlo e impedir que se manifieste por cualquier vía. La reelección de Martinelli Berrocal es una necesidad para los Amos del Mundo. Los Estado Unidos no pudieron encontrar a un mejor aliado que al actual Presidente de Panamá, quien, sobre  la base de la ley  de Asociación Público Privada, aprobada por este gobierno, le confiere a los Estado Unidos la potestad de recuperar el Canal. Ese es el trato secreto. Los que denunciamos estas políticas y estos acuerdos somos sujetos vulnerables e indefensos.  El gobierno panameño buscará las formulas para eliminarnos.