Banco
Mundial: Cuba tiene el mejor sistema educativo de América Latina y del Caribe
Salim Lamrani
Según la organización internacional, Cuba es
el único país de América Latina y del Caribe que dispone de un sistema educativo de alta calidad.
El
Banco Mundial acaba de publicar un informe revelador sobre la problemática de
la educación en América Latina y el Caribe. Titulado Profesores excelentes. Cómo mejorar el aprendizaje en América Latina y
el Caribe, el estudio analiza los sistemas educativos públicos de los
países del continente y los principales retos a los que se enfrentan.[1]
En
América Latina, los profesores de educación básica (preescolar, primaria y
secundaria) constituyen un capital humano de 7 millones de personas, o sea el
4% de la población activa de la región, y más del 20% de los trabajadores
técnicos y profesionales. Sus salarios absorben el 4% del PIB del continente y
sus condiciones de trabajo varían de una región a otra, incluso dentro de las
fronteras nacionales. Los profesores, mal remunerados, son en su mayoría
mujeres –un promedio del 75%- y pertenecen a las capas sociales modestas.
Además, el cuerpo docente supera los 40 años de edad y se considera que está
“envejecido”.[2]
El
Banco Mundial recuerda que todos los gobiernos del planeta escrutan con
atención “la calidad y el desempeño de los profesores”, a la hora en que los
objetivos de los sistemas educativos se adaptan a las nuevas realidades. Ahora,
el eje se coloca en la adquisición de competencias y no sólo en la simple acumulación
de conocimientos.
Las
conclusiones del informe son implacables. El Banco Mundial enfatiza “la baja
calidad promedio de los profesores de América Latina y el Caribe”, lo que
constituye el principal obstáculo al avance de la educación en el continente. Los
contenidos académicos son inadecuados y las prácticas ineficientes. Poco y mal
formados, los profesores consagran apenas el 65% del tiempo de clase a la
instrucción, “lo que equivale a perder un día completo de instrucción por
semana”. Por otra parte, el material didáctico disponible sigue siendo poco
utilizado, particularmente las nuevas tecnologías de información y
comunicación. Además, los profesores no logran imponer su autoridad, mantener
la atención de los alumnos y suscitar la participación.[3]