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13 septiembre, 2014

#Arabia Saudí Entrenará #Rebeldes #Sirios Petición de #EEUU

Estados Unidos ya no sabe qué inventar para atacar a Siria. Sus mentiras siempre van seguidas de nuevas mentiras. Desde los bebés asesinados por Bashar al Assad, pasando por la utilización de armas químicas contra su población o los bidones cargados de explosivos del ejército sirio, que destruían barriadas enteras.


Más asesinos serán preparados y armados por la Casa Blanca y las dictaduras monárquicas árabes.

Ahora la estrategia es de mayor envergadura ya que han orquestado, en un mano a mano de la CIA y el Mossad, el llamado Emirato Islámico de Iraq y Levante (ISIS) -algunos de cuyos miembros lucen los tatuajes de los marines-, con Siria como objetivo. Siempre asustando, siempre amedentrando al mundo, siempre infundiendo miedo...siempre parasitando, haciendo guerras, saqueando. Qué se puede esperar de las mentes maquiavélicas que orquestaron la voladura de las torres un 11-S asesinando a su propia población.

En 2007 científicos noruegos descubrieron en el subsuelo de Homs y otros puntos de Siria unas inmensas reservas de gas así como importantes yacimientos de petróleo. Ambos descubrimientos situarían a ese país en cabeza de las reservas energéticas del mundo. EE.UU. busca desesperadamente no solo apropiarse de esas reservas sino hacerse con los países productores de ambos combustibles para tratar de recuperar la posición que tuvo y que ha perdido definitivamente. Por otra parte atacar a Siria es atacar a Rusia, cuya única base militar en el extranjero está en el puerto de Tartús. No perdamos este referente. Pero el lobby anglo-judeo-norteamericano aún tiene otro objetivo en Siria: Impedir la construcción del mega-gaseoducto Irán-Irak-Siria (llamado “la tubería chiíta”), que cuenta con inversión ruso-iraní e iba a exportar el gas a Europa, ahora que ha fracasado el proyecto llamado Nabucco, que pretendía trasladar el gas natural desde Erzurum, en Turquía, a Baumgarten an der March, en Austria. Atacar a Siria es también atacar a Irán. Por eso ahora acuerda con Arabia Saudí la construcción de bases militares para entrenar a la oposición siria...o lo que ellos entiendan por oposición.

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REUTERS/EP / WASHINGTON
 
Actuará como base de operaciones en la campaña para entrenar y equipar a combatientes moderados de la oposición en la lucha contra el Estado Islámico.

Arabia Saudí ha indicado que estaría de acuerdo con una solicitud estadounidense para proporcionar bases para entrenar y equipar a combatientes de la oposición siria moderada, según han confirmado funcionarios estadounidenses este miércoles al periódico 'The New York Times'.

La voluntad de acoger este programa de formación llega justo cuando el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, se prepara para volar hacia la localidad de Jeddah, en Arabia Saudí, donde tendrá lugar una sesión de alto nivel en la que se analizará la manera en la que contrarrestar al Estado Islámico en Irak y Siria.

En esta reunión también participarán altos funcionarios de los estados árabes de la región del Golfo Pérsico, así como representantes de Egipto, Jordania, Líbano, Turquía e Irak. Se espera que uno de los temas a tratar sean los planes para entrenar y armar a los rebeldes sirios moderados, con el objetivo de que puedan enfrentarse al Estado Islámico en su territorio y al gobierno del presidente Bashar el Asad en Damasco.
Los saudíes, que tienen graves preocupaciones de que el Estado Islámico pueda representar una amenaza a la estabilidad del reino, se están convirtiendo en un miembro clave de la coalición internacional que lucha contra los militantes 'yihadistas'.

Conversación en Obama

17 enero, 2013

La alianza secreta de EEUU con Al-Qaida y los fundamentalistas islámicos

PEPE ESCOBAR
Desde inicios de los años 80, la inteligencia militar de EEUU diseño un plan para crear una vasta red de combatientes islámicos fundamentalistas contra la Unión Soviética que venía de invadir Afganistán. La mano derecha del Pentágono en Afganistán en aquella época fue Osama bin Laden quien recibió la más grande suma de dinero en la historia de operaciones secretas de insurrección y sabotaje. Desde entonces los EEUU continúan fomentando y manipulando a grupos de mercenarios islámicos fanáticos que utilizan a su conveniencia para sus planes militares y que les otorga una cobertura política. Siria se inscribe como una víctima más en esta vieja tradición de guerra secreta con fines geopolíticos.
Entonces habló marcialmente Bashar al-Asad –por primera vez en siete meses– y culpó, como era de esperar, a los «terroristas» y «títeres occidentales» de la guerra civil siria.
El Ministro de Exteriores turco, Ahmet Davutoglu, el de la política de «cero problemas con nuestros vecinos», comentó que Asad solo lee los informes de sus servicios secretos. Estás bromeando, Ahmet; puede que Bashar no sea un Stephen Hawking, pero es seguro que sabe dónde están sus agujeros negros.
Asad, además, tiene un plan: un diálogo nacional que lleve a una carta nacional –que sea sometida a referéndum– y luego un gobierno ampliado y una amnistía general. El problema es quién va a compartir tanta felicidad embotellada, porque Asad descarta totalmente a la nueva coalición opositora siria así como al Ejército Libre Sirio (ELS), describiéndolos como bandas reclutadas por el extranjero que reciben órdenes de potencias extranjeras para implantar una agenda suprema: la partición de Siria.
A pesar de todo, Asad tiene un plan. Primera etapa: todas las potencias extranjeras que financian a los «terroristas» –como el complejo Organización del Tratado del Atlántico Norte-Consejo de Cooperación del Golfo– deben dejar de hacerlo. Ya es un importante factor negativo.
Solo en una segunda etapa el ejército sirio cesaría todas sus operaciones, pero se reserva el derecho a responder a cualquier –inevitable– «provocación».
EE.UU. aplaude la toma de una base aérea por rebeldes sirios.
En el asedio de la base de Taftanaz participó una organización considerada por Washington como terrorista.
El plan de Asad no menciona lo que pasará con él mismo. Lo único en lo que las múltiples tendencias de la oposición están de acuerdo es en que «el dictador debe partir» antes de que tenga lugar cualquier negociación. Pero quiere ser candidato a su propia sucesión en 2014.
Como si esto no fuera un inmenso «detalle» que torpedea todo el edificio del actual mediador de la ONU Lakhdar Brahimi, todavía existe el punto crucial de que Brahimi insiste en que se incluya a la Hermandad Musulmana (HM) en un gobierno de transición sirio. Brahimi tendría que saberlo mejor. Es como si la ONU rezara por un «pase Avemaría», es decir, la abdicación voluntaria de Asad.
No se trata de Tora Bora
Si queréis saber lo que pasa realmente en Siria, basta con escuchar al secretario de Hizbulá, el general Jeque Nasralá. Dice las cosas tal como son.
Y luego tenemos lo que Ammar al-Musawi, el número 3 de Hizbulá, –su ministro de Exteriores de facto– dijo a mi colega italiano Ugo Tramballi. El más probable escenario post Asad, si existe, «no será un Estado unitario, sino una serie de emiratos cerca de la frontera turca, y alguien que proclame un Estado islámico». La inteligencia de Hizbulá –la mejor existente respecto a Siria– insiste: «un tercio de los combatientes de la oposición son extremistas religiosos, y dos tercios de las armas están bajo su control». El resultado neto, se trata de una guerra occidental por encargo, en la cual el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) actúa como «vanguardia» de la OTAN.
Mis lectores ya lo saben desde hace tiempo, tal como conocen la falacia de las placas tectónicas en movimiento de autocracias del CCG promoviendo la «democracia» en Siria. Mientras la Casa de Saud, bendita por la geología, ha sobornado cada grano de arena a la vista para inmunizarse contra el menor atisbo de la Primavera Árabe; en Kuwait, por lo menos, los vientos del cambio están obligando a la familia Al-Sabah a aceptar un primer ministro que no es un títere del emir. Sí, petromonarcas; tarde o temprano caeréis todos.
En cuanto a los que ignoran a Musawi, lo hacen a costa de su propia seguridad; la reacción es y será inevitable, «como en Afganistán», agrega Musawi, «Siria no es Tora Bora; está en la costa del Mediterráneo, cerca de Europa». Siria en los años 2010 es el remix afgano de los años ochenta con una reacción exponencial incluida.
Y para los que siguen a ciegas a los ciegos repitiendo que Hizbulá es una organización «terrorista», Hizbulá está cooperando estrechamente con la ONU –en el terreno con más de 10.000 cascos azules, bajo el comando del general italiano Paolo Serra– para mantener el sur del Líbano libre de contaminación de la guerra civil siria.
El dictador vuelve a caer
No es sorprendente que esa pandilla variopinta identificada como «oposición siria» haya rechazado a Asad en bloque. Para la Hermandad Musulmana –el autoproclamado poder en espera– es un «criminal de guerra» que debería ser juzgado. Para Georges Sabra, vicepresidente de ese brebaje estadounidense-catarí, la Coalición Nacional, las palabras de Asad fueron una «declaración de guerra contra el pueblo sirio».
Predeciblemente, el Departamento de Estado de EE.UU. –antes de estar bajo control de John Kerry– dijo que Asad está «lejos de la realidad». Londres dijo que todo era hipocresía y lanzó de inmediato otra conferencia «secreta» de dos días para esta semana en Wilton Park en West Sussex, mezclando a miembros de la coalición con la acostumbrada bandada de «expertos», académicos, funcionarios del CCG y «agencias multilaterales». El espectacularmente patético Secretario de Exteriores del Reino Unido, William Hague, tuiteó –por la enésima vez– que la «salida de Asad del poder es inevitable».
Sin embargo, la realidad en el terreno dice que Asad no se irá a ninguna parte en el futuro previsible.
En cuanto a las afirmaciones británicas de que «la comunidad internacional puede suministrar apoyo para una futura autoridad de transición», eso no llega muy lejos entre sirios informados cansados de la guerra que saben que esta guerra ha sido financiada, provista y ampliamente coordinada por Occidente, o sea por el componente OTAN en el complejo OTAN/CCG.
Huelen una rata –occidental– en la obsesiva caracterización de todo en Siria como una guerra sectaria, al ver que numerosos suníes influyentes se han mantenido leales al gobierno.
Huelen una rata –occidental– cuando miran hacia atrás y ven que todo este asunto comenzó precisamente cuando el gasoducto Irán-Irak-Siria de 10.000 millones de dólares (soslayando crucialmente al miembro de la OTAN, Turquía) tenía una probabilidad llevarse a cabo. Esto habría representado un importante auge económico para una Siria independiente, algo impensable en lo que respecta a los intereses occidentales.
El gobierno de Obama 2.0 –e Israel– se sentirían más que cómodos con la HM en el poder en Siria, siguiendo el modus operandi egipcio. La Hermandad promueve la idea de un «Estado civil»; basta con ver las pocas «áreas liberadas» de Siria para detectar la civilidad rebelde introducida en la Sharía dura y las decapitaciones correspondientes.
Lo que en realidad quieren el complejo OTAN/CCG e Israel es un modelo yemení para Siria; una dictadura militar sin el dictador. Lo que están logrando en su lugar, para el futuro previsible, es el Paraíso Yihadista.
Hace casi un año, el número uno de al Qaida, Ayman al-Zawahiri, llamó a todos los suníes de la línea dura desde Irak y Jordania al Líbano, Turquía y más allá a viajar a Siria y aplastar alegremente a Asad.
Por lo tanto han estado llegando, incluyendo –como en Afganistán– a chechenos y uigures y asiáticos del Sudeste, uniéndose a todo, desde el ELS a Jabhat al-Nusra, la principal milicia asesina, que cuenta ahora con más de 5.000 yihadistas.
Un informe publicado esta semana por la Quilliam Foundation, el grupo de contraterrorismo basado en Londres, confirma el rol de al-Nusra. El principal autor del informe, Noman Benotman, es un antiguo yihadista libio con muy buenas relaciones con al-Zawahiri y el difunto «Gerónimo», también conocido como Osama bin Laden.
Al-Nusra es en realidad una filial siria de al Qaida en Irak (AQI), la marca terrorista del difunto Abu Musab al-Zarqaui, también conocida como Estado Islámico de Irak, después de que Zarqaui fue incinerado por un misil estadounidense en 2006. Hasta el Departamento de Estado sabe que el emir de AQI, Abu Dua, dirige AQI y Al-Nusra, cuyo propio emir es Abu Muhammad al-Jawlani.
AQI facilita el ir y venir de comandantes iraquíes –con mucha experiencia combativa en el terreno contra los estadounidenses– a áreas conflictivas en Siria, donde sirios, iraquíes y jordanos de al-Nusra también hacen funcionar los teléfonos para obtener financiamiento de las fuentes en el Golfo. Al-Nusra quiere –qué otra cosa iba a ser– un Estado islámico no solo en Siria sino en todo el Levante. Por el momento, mantiene un régimen de tensa colaboración/competencia con el ELS (el “Ejército Libre Sirio”).
¿Qué nos espera? La nueva Coalición Nacional Siria es un chiste. Esos bastiones de la democracia del CCG están ahora totalmente asustados ante el tsunami yihadista. Rusia trazó la línea roja y la OTAN no se atreve a bombardear; rusos y estadounidenses discuten ahora los detalles. Y tarde o temprano Ankara verá lo que viene y volverá a una política que por lo menos minimice los problemas con los vecinos.
Asad vio El Gran Cuadro, evidentemente, de ahí su discurso «confiado». Ahora es Asad contra los yihadistas. A menos, o hasta que la nueva CIA bajo el Terminator John Brennan se lance a la escena (de la guerra en las sombras) con sus aviones sin tripulación.