JORGE NUÑEZ SANCHEZ
El Telégrafo. Primer Diario Público
Vuelvo al país tras unos días de ausencia y
me encuentro con una situación por demás extraña: mientras el Gobierno y
la mayoría del país apoyan el asilo dado a Julian Assange, unos cuantos
plumíferos y voceros de la derecha exaltan los méritos de Inglaterra,
en un ejercicio de verdadera miseria intelectual. Es el país que inventó
la democracia, dicen unos. Tiene el mejor sistema judicial, dicen
otros. Es una potencia que nos puede aplastar por resabiados, vocifera
otro más. Inventó el fútbol y fue campeón mundial, dice un bobo.
Creo que estos abanderados de la oposición se han quedado cortos en
sus citas sobre la Gran Bretaña y por eso me veo obligado a agregar
algunos méritos olvidados de ese país, al que unos llaman “cuna de la
democracia” y otros la “Pérfida Albión” o el “Estado Canalla”.
El primer mérito es que Inglaterra, antes que inventar el fútbol,
inventó la piratería en gran escala, enviando bandidos contratados por
el Estado para atacar a países o ciudades cuyas riquezas ambicionaba.
Entre esos bandidos oficiales destacaron John Hawkins, Francis Drake y
Thomas Cavendish, cuyos grandes méritos fueron atacar posesiones
españolas de América, saquear ciudades, violar mujeres y matar civiles
indefensos.
Al regresar a Inglaterra, en 1564, Hawkins dividió su botín con la
reina Isabel I, que en premio lo nombró caballero, con lo cual el pirata
sanguinario se volvió noble y la reina se hizo rica. Por iguales
méritos, Drake fue ennoblecido por la reina en 1581 y Cavendish en 1588.
Desde entonces, todos ellos son héroes oficiales de la Gran Bretaña.
El segundo mérito es que Inglaterra ha sido, quizá, la potencia
colonialista más brutal de la historia. Desde el siglo XVII, cuando
estableció las 13 colonias en Norteamérica, se expandió por el mundo a
cañonazo limpio, enriqueciéndose con la esclavitud y el comercio,
buscando oro, cobre y diamantes, y eliminando o explotando cruelmente a
la población nativa.
Tras perder EE.UU. en 1776, tomó Australia en 1788 y Nueva Zelanda
en 1840, trató de apoderarse de Buenos Aires en 1806 y 1807, arrebató a
la Argentina las islas Malvinas en 1833, tomó Bengala en 1757 y luego
toda la India, ocupó Sri Lanka, Birmania, Malasia, Hong Kong (1841),
Egipto (1882), Sudáfrica (1795), Zimbabue y Rodesia (1890) y Nigeria
(1901).
En 1940, Mahatma Gandhi, el padre de la independencia india,
escribió: “Una quinta parte de la raza humana ha sido aplastada bajo la
bota británica empleando medios que no superan el menor examen”.
El tercer mérito olvidado de Inglaterra es que inventó el tráfico
internacional de drogas y se enriqueció con él. No solo eso: a cañonazos
obligó a los chinos a consumir el opio que ella misma producía en la
India. Y ello causó las llamadas “guerras del opio” (1839 a 1842, y 1856
a 1860), en las que China resistió al imperialismo británico, siendo
derrotada, ”para desgracia de la humanidad. Creo que estas también son
“glorias británicas” que deben recordarse.”
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