http://www.abc.es/20120903/economia/abci-bancos-pudieran-invertir-bolsa-201208311652.html
En plena resaca de la reforma
financiera, es buen momento para plantearse qué es lo ha ocurrido con la banca.
Tanto la española, como la estadounidense. Y eso es lo que hacen los defensores
del retorno de una de las leyes más importantes de la historia de Estados
Unidos. Hay que remontarse 80 años atrás para entender a los que reivindican la
vuelta de la ley Glass Steagall. Tras el «crack del 29», Estados Unidos tomó
una decisión que cambiaría el rumbo de su economía. Recordemos que esta crisis
fue originada como la actual: por los excesos del sistema bancario.
El
entonces presidente, Franklin D.Roosevelt se dio cuenta de que si pretendía que
su país prosperara económicamente, debía poner control al desenfreno bancario.
La Ley Glass Steagall, promovida por el senador Carter Glass y el congresista
Henry Steagall, pretendia ser, como su propio nombre indica, una jaula de
cristal para la banca. Una jaula, porque el dinero que los particulares
depositaran dentro de la banca no saldría de allí. De cristal porque la
actuación de la banca sería de una vez por todas transparente.
En otras palabras, la Glass
Steagall pretendía separar la banca de depósito (la que guarda el dinero y
concede créditos a los particulares), de la de inversión (la que invierte esos
depósitos y esos créditos en el mercado, a veces bajo la forma de un
conglomerado de activos tóxicos).
Roosevelt dejo claras sus
intenciones con la puesta en marcha de la medida: «Prefiero rescatar a los que
producen alimentos que a los que producen miseria». Desde que se aprobó esta
ley en 1934, Estados Unidos fue un país próspero y tuvo un crecimiento
imparable.
No para el gusto de todos
En la década de los 60 la norma
comenzó a sufrir los primeros ataques. Los bancos empezaron a presionar al
Congreso para que relajase la estricta ley. También la Reserva Federal
estadounidense, dirigida por Alan Greespan, quien antes de aceptar este cargo
había dirigido JP Morgan, luchó a favor de la desregulación bancaria.
En 1998 los bancos Travelers y
Citibank consiguieron que Bill Clinton aprobase la Ley de Modernización de
Servicios Financieros, una norma que guillotinó la Glass-Steagall y las
barreras que esta había erigido. Su intención era fusionarse para construir una
de las entidades más poderosas del planeta. Y así lo hicieron. Diez años
después «nuestra crisis» estaba servida, gracias de nuevo a la desmedida
capacidad inversora de la banca.
El retorno del fantasma de la
Glass Steagall
Es curioso que el ex Director
General de Citibank, Sandy Weill, justo el hombre que luchó con uñas y dientes
por derogar la Glass Steagall haya declarado recientemente que «permitir la
fusión de los bancos comerciales con los de inversión fue un error».
No solo eso. El movimiento crece
con fuerza en Wall Street y también en parte de la Administración. Hasta 70
congresistas liderados por la demócrata Marcy Kaptur (Ohio) se han mostrado a
favor de recuperar o aprobar nuevas leyes que, inspiradas por la
Glass-Steagall, que devuelvan la prudencia a la banca.
Por otra parte, Paul Volcker,
asesor político de Obama, trata de promover en su lugar la «regla Volcker». Una
Glass Steagall «a medias» que se limita a prohibir las operaciones con
derivados a los bancos comerciales. De momento la administración Obama se ha
limitado a aprobar la Dodd-Frank, una ley diseñada para mejorar la
transparencia y la responsabilidad del sistema financiero.
¿Y en España?
Javier Otazu es profesor de
economía en la Universidad de Navarra, y firme defensor de controlar los
excesos de la banca. El problema en España ha sido que «las entidades se salieron
del negocio bancario esencial y se dedicaron a la inversión en viviendas».
Otazu, forma parte del movimiento internacional «La Rouche», liderado por el economista
y filosofo estadounidense Lyndon la Rouche, que persigue la reinstauración de
la ley Glass Steagall a escala global.
«La aplicación de esta ley nos
llevaría a tener un tipo de banca comercial que se dedicara a recibir depósitos
personales o préstamos del BCE para reinvertirlos en la economía productiva» ya
que «los préstamos del BCE parece lógico que sean públicos». Y en conclusión,
reviertan en la gente, explica Otazu.
Por otro lado, «la banca de
inversión se dedicaría a personas que desean invertir sus ahorros en lugar de
la economía productiva en activos financieros más arriesgados». El modelo
lógico para Otazu es uno en el que «la banca quedaría dividida en dos partes:
la comercial legítima, relacionada con la economía real, y la de inversión, más
orientada hacia la especulación». Según él la reforma financiera debe ir mucho
más lejos de lo que ha ido ya que «no se pueden usar depósitos personales para
invertir en bolsa o vivienda». Solo así «se evitaría el riesgo de que el Estado
tuviese que cubrir los depósitos bancarios».
Puntos fuertes de la ley Glass
Steagall
1.Total separación entre la banca
de depósito y la banca de inversión (bolsa).
2.Creación de un sistema bancario
conformado por bancos nacionales, estatales y locales. La ley Anti-monopolio
(Sherman Act) impedía la competencia desleal entre ellas.
3.Los banqueros fueron vetados de
participar en los consejos de administración de las empresas industriales,
comerciales y de servicios.
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