DAVID URRA / CONTRAINJERENCIA – Cuando Mijaíl Gorbachov
declaró disuelta la Unión de Republicas Socialistas Soviéticas, no solo
se le daba el golpe de gracia al estado que había generado las
esperanzas de miles de millones en el mundo por hacer un futuro mejor,
sino que de golpe y porrazo se les dejaban las manos libres a EE.UU y
sus aliados para repartirse el mundo a su antojo y de paso cumplir con
uno de los anhelos mas importantes de la clase predominante en el país
norteño, el de cambiar las reglas del juego que habían sido establecidas
como consecuencia del triunfo soviético en la Segunda Guerra Mundial
(SGM).
Era de esperar que el comportamiento de los grupos de poder después
del derrumbe soviético, fuera el de aprovechar la oportunidad para
realizar sus tan anhelados planes de dominación mundial. Por ello, la
correspondiente reunión del Club Bilderberg estableció las líneas directrices que deberían regir los destinos del mundo, haciendo hincapié, primero que todo, en el cambio de las reglas del juego, o sea, las nuevas reglas que regirían las relaciones en el planeta bajo el lema del “Nuevo Siglo Americano”.
Todavía sin concluir la Segunda Guerra Mundial, con los cañones aun
calientes, Winston Churchill lanzó, lo que en definitiva seria la nueva estrategia de Guerra de Occidente,
la Guerra contra el comunismo, lo que implicaba la destrucción de la
Unión Soviética y el campo socialista, surgido como consecuencia de los
resultados de la SGM.
Aunque este hecho se ha escamoteado a la historia, podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que para EE.UU y Gran Bretaña, la SGM fue un fracaso.
Primero, no lograron el objetivo principal consistente en la
destrucción de la Unión Soviética por la Alemania fascista, para lo cual
habían permitido su rearme y habían demorado todo lo que pudieron el
apoyo prometido a la URSS. Su entrada de lleno en la guerra no tenia el
objetivo de derrotar a Alemania, sino el de detener a las fuerzas
soviéticas que ya habían quebrado la columna vertebral del ejercito
alemán y “amenazaban” con liberar a Europa.
Esto no estaba en los planes de EE.UU y G.B, porque generaría un
espacio postguerra dominado por la URSS que seria difícil manejar en
función de sus intereses. Mientras menos países liberaran los
soviéticos, menos poder de disuasión tendrían para las futuras
relaciones internacionales.
Por esta razón es que inclusive, aun sin terminar la Guerra, lanza
Churchill su llamado urgente a comenzar la batalla contra el nuevo
enemigo, “el peligro comunista”.
El complejo militar industrial, necesitado de nuevas guerras y por ende mas pedidos de armamento, lanzaba el nuevo pretexto, “la amenaza soviética” y creaba una “cortina de hierro” que no permitiera ver las realidades del acontecer soviético en el mundo.
Su proyecto de dominación mundial, amenazado por el poder del campo
socialista, se vería seriamente afectado, primero que todo porque ahora
no era tan fácil lanzarse a una guerra de rapiña sin que el costo fuera
enorme. El apoyo soviético a los movimientos de liberación en el mundo
se convirtió en una pieza clave para el avance de estos y como
consecuencia se le dio un golpe mortal al colonialismo y el
neocolonialismo, fundamentalmente en los países más pobres del mundo.
En este periodo entre el final de la SGM y la caída de la Unión
Soviética, caracterizado mas por las guerras “Calientes” que por la
“Fría”, se llevaron a cabo múltiples enfrentamientos que trajeron el
dolor y la destrucción a países que tuvieron que afrontar los intentos
de neocolonización imperial. Corea, Viet Nam, Laos, Cambodia, Angola,
Etiopia, Cuba y otros son solo algunos ejemplos del actuar guerrerista
de los miembros del “Eje de la Guerra” comandado por EE.UU.
Es difícil contabilizar las perdidas ocurridas durante el periodo
posbélico a la SGM, pero haciendo un recuento general podríamos decir
que su balance en victimas y perdidas materiales fue tan o mas grande
que la propia SGM. Solo en Vietnam, Corea, Kampuchea y el Medio Oriente,
murieron más de 15 millones de personas. Si a esto agregamos otros
enfrentamientos armados como los ocurridos en África y América Latina,
además de crisis locales y regionales que produjeron miles y miles de
muertos, en muchos casos desaparecidos o simplemente no divulgados,
tenemos un cuadro verdaderamente desolador, que refleja cuan “caliente”
fue la guerra “fría”.
Después del derrumbe soviético, parecería para algunos que la
aparición de la época unipolar generaría menos conflictos y traería un
periodo de relajación en las relaciones internacionales. La práctica ha
demostrado lo contrario.
La imposición de nuevas reglas, donde los intereses
de las transnacionales y los países occidentales, están por encima de
todo, incluyendo la soberanía y el derecho a la vida, ha generado la
inevitable resistencia de muchos que no desean verse convertidos en
parias en sus propios territorios y subordinados a un poder que solo
tiene como objetivo el bienestar de unos pocos, sobre el sacrificio de
la mayoría.
De esta forma estamos asistiendo al comienzo de la Cuarta Guerra Mundial (CGM), por un nuevo reparto del mundo con un poder unipolar.
Para que no haya dudas de lo “caliente” que esta siendo esta Cuarta Guerra Mundial,
analicemos con detenimiento las participaciones militares de los
soldados norteamericanos en conflictos en todas las partes del mundo
donde se ha hecho necesario implantar un poder subordinado a sus
intereses.
Como es lógico se ha desarrollado toda una metodología cuyos elementos fundamentales en la actualidad lo componen: la
influencia psicológico-informativa; armamentos y medios que permitan
el uso de las Fuerzas de Operaciones Especiales y el empleo de la
superioridad tecnológica apoyada fundamentalmente en el uso de recursos
que permitan lograr los objetivos minimizando las perdidas,
fundamentalmente humanas.
Los casos de Libia y Siria son las imágenes mas elaboradas de esta estrategia. Pero no los únicos.
Más de 90 operaciones militares en el periodo comprendido entre 1990 y el 2012 muestran que el Plan del “Eje de la Guerra” tiene carácter global.
Para los que duden del peligro que se cierne sobre todos y no solo
los “60 o más oscuros rincones del mundo”, observen la lista de países
donde de una forma u otra han participado los militares norteamericanos.
- Albania
- Angola
- Asmara, Eritrea
- Bangladesh
- Cambodia
- Mar Caspio
- Republica Centroafricana
- América Central
- Congo
10. Cuba
11. Republica Democrática del Congo
12. Ex Unión Soviética
13. Ghana y Senegal
14. Bahía de Guantánamo, Cuba
15. Guinea-Bissau
16. Haití
17. Haití > Guantánamo, Cuba
18. Cuerno Africano/Golfo de Adén
19. Océano indico
20. Indonesia
21. Costa de Marfil
22. Japón
23. Islas Johnston
24. Kenia
25. Liberia
26. Libia
27. Los Angeles, E.U
28. Mexico
29. Mozambique / Sur África
30. Nigeria
31. Corea del Norte
32. Panamá
33. Perú / Ecuador
34. Filipinas
35. Ruanda
36. Sierra Leona
37. Somalia
38. Sudan / Afganistán
39. Taiwán
40. Timor
41. Turquía
42. Uganda
43. USA
44. Venezuela
45. Islas Wake
46. Yemen
47. Zaire
En esta relación no se incluyen regiones que han sido afectadas por las operaciones y que son colindantes con varios países.
Los EE.UU han tratado durante mucho tiempo de dominar al mundo, para
crear las bases del dominio mundial. Ahora piensan que lo pueden hacer,
sin pensar que el mundo es inmanejable.
Esa actitud lo ha llevado hasta la situación actual, que nos arrastra a todos a una guerra de impredecibles consecuencias.
Ninguna concesión evitara lo que esta ocurriendo. Solo una posición
firme y de principios logrará evitar la catástrofe que se nos avecina.
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