El 6 de octubre pasado, el
Presidente Constitucional del Ecuador, Econ. Rafael Correa, lamentó que
un grupo de ocho extranjeros (seis españoles y dos argentinos) gritasen contra
la presencia de la empresa española Repsol en la reserva Yasuní, durante una
visita oficial del príncipe de Asturias a ese país.
Parece que estos extranjeros, en
su afán de hacer el bien, olvidaron o no conocían que nada de española tiene la
compañía Repsol. Tampoco la ONG que los auspiciaba conocía de este pequeño
detalle. Con manifestantes como estos, el mundo está perdido.
Remontándonos hace algunos meses
atrás, el tema candente fue la nacionalización de la petrolera Repsol por parte
del gobierno argentino. Los españoles se rasgaban las vestiduras tratando de impedir
este proyecto y argumentando que se le quitaba al pueblo español su legítima
empresa.
Para aclarar este asunto, vale
la pena leer el artículo que se presenta a continuación.
Purificación González de la Blanca
Asistimos atónitos durante los últimos días a una cascada de acusaciones del gobierno español contra el argentino, por su decisión de someter a
estudio la posibilidad de transformar a YPF, la sección argentina de la
petrolera (oficialmente hispano-argentina, pero ahora veremos lo de
“hispano”) en una empresa mixta con participación pública.
YPF, la petrolera argentina que fuera mascarón de proa de ese país, fue
adquirida por REPSOL en sucesivos procesos privatizadores iniciados en
1998 por 2.000 millones de dólares como primera partida hasta llegar a los 17.000 millones de dólares. De
acuerdo con las informaciones publicadas en distintos medios, si se
evalúan las situaciones de Repsol y de YPF antes y después de la compra, se puede comprobar que la petrolera española ha
usado a YPF para el trabajo duro y costoso, reservándose para sí el
beneficio del esfuerzo. El objetivo de REPSOL sobre YPF ha sido
aprovechar su potencial, o sea las reservar comprobadas, sin invertir en
ese segmento y exportando todo lo posible de esa producción. Por otra
parte los problemas de contaminación que ha venido provocando esta
empresa en sus explotaciones de la Patagonia, son más que destacables, y han dado lugar incluso a desplazamientos de población indígena, en actos de protesta masivos, hasta Buenos Aires, con cestos cargados de alquitrán, para pedir la intercesión del gobierno central argentino contra REPSOL.
Ahora, el Gobierno español se rasga las vestiduras y pone el grito en el cielo, ante la decisión del argentino de someter a estudio la posibilidad de transformar YPF
en una empresa mixta y ha comenzado a lanzar amenazas de todo tipo
contra un país soberano. Así, el ministro de Asuntos Exteriores ha
advertido que la medida sería "una agresión a España" y ha pedido por
vía diplomática una solución dialogada. Además, ha recabado "el apoyo"
de los aliados de la UE, del G-20 y hasta del Gobierno de los EE.UU. Bochornoso.
La tensión ha ido en ascenso la amenaza ya va por la ruptura de relaciones diplomáticas y comerciales.
Es ridículo. No estamos en la época de las colonias y Argentina es un país soberano, que antes se
autoabastecía de su petróleo y ahora no. Y quiere garantizar su futuro.
Y REPSOL es una multinacional presente en muchos países que es
propiedad en más de un 50% de capital extranjero, es decir, de otras
empresas y fondos de inversión de fuera de España. También es una
multinacional que en su crecimiento no ha distribuido con equidad y en
el seno de la empresa los beneficios obtenidos, ni en épocas de bonanza
ni en épocas de crisis. Y que opera en paraísos fiscales a través de dos
vías. En primer lugar porque su propia actividad productiva se realiza
en territorio geográfico considerado paraíso fiscal y en segundo lugar
porque probablemente sus operaciones financieras se realicen allí
aprovechando lo anterior.*
¿Por qué esta rabieta del Gobierno? El
Gobierno del PSOE, al dictado de EE.UU., se apuntó a los bombardeos y
destrucción de Libia, en contra de la Resolución 1973 del Consejo de
Seguridad (que no autorizaba la destrucción de ese país ni un golpe de
estado contra su legítimo gobierno) y en contra –en este caso sí- de
los intereses españoles (de empresas petrolíferas, constructoras,
pesqueras, de viveros y repoblaciones forestales…), porque eran muy
numerosas y diversificadas las empresas españolas que operaban en Libia. Se
perdieron por tanto, aparte de miles de puestos de trabajo, también las
concesiones petrolíferas que Libia tenía con España. Más tarde, y al
mismo dictado de los interés norteamericanos, sin irle ni venirle,
España se ha apuntado al bloqueo de Irán. Es lógico que Irán corte con
las concesiones petrolíferas a España, que ha anunciado a partir de
junio. Ahora, cuando ven asomar las orejas al lobo, de la carestía de petróleo, se
permiten llamar a capítulo a un país soberano que está en su derecho de
pretender, con su petróleo, garantizar el autoabastecimiento de su
país. Y es que dos terceras partes de la producción de petróleo de Repsol proceden de Argentina (57.4% de acciones de YFP)
REPSOL utiliza paraísos fiscales para evadir y
eludir impuestos, amén de beneficiarse de las rebajas fiscales y de las
deducciones (todo en un marco de competencia fiscal). La propia entidad
trata de justificarse en su web. La existencia de paraísos fiscales
merma la capacidad recaudatoria de los Estados -deteriorando y
destruyendo los servicios públicos-, genera inestabilidad financiera y
amenaza la democracia.*
Es lamentable también que el gobierno de España trate de hacernos creer que REPSOL es España, poniendo a su disposición todo un despliegue de medios: embajadas, ministerios, el gobierno en pleno, gestiones ante la U.E. y hasta con el primo de zumosol, mientras miles de pequeñas empresas, que esas si son España, se ven abocadas a la quiebra sin ayuda alguna.
Que REPSOL no es España, baste ver su web: más de la mitad de la empresa es propiedad de capital extranjero. La composición fundamental es la siguiente:
9’49% de PEMEX, empresa mexicana.
12’83% de CaixaBank
10’01% de Sacyr
42’00% de fondos de inversión extranjeros
9’90% de fondos de inversión españoles
10’80% de inversores minoritarios españoles
Pues eso, ni es española técnicamente (no es
mayoría el capital español), ni beneficia de forma neta a los españoles y
a sus trabajadores, ni es una empresa modelo en modo alguno. Más al
contrario, su papel es tan agresivo como el que más por su uso de
paraísos fiscales y otras cuestiones laborales.
Así las cosas, tenemos un gobierno que defiende a
los intereses del capital extranjero y de algo del capital privado, que
son bancos y grandes empresas fundamentalmente*
¿Se estará planteando el gobierno español, tan
beligerante siempre –sea PSOE sea PP- invadir Argentina, junto con esa
cuadrilla de asaltantes autodenominada “Comunidad Internacional”, como hicieran con Iraq y Libia y como pretenden hacer con Siria e Irán
Cosas peores veremos, amigo Sancho.
*Fuente: Alberto Garzón (Kaos en la Red)
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