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Después de estos últimos 20 años dedicados al análisis y comentario de exposiciones y ferias de arte contemporáneo, y, paralelamente, a la investigación del dominio del satanismo en nuestra sociedad, lo que yo veo - y no pretendo ser detentora de la verdad, es simplemente lo que yo veo- es que el arte actual está contaminado, poseído por entidades diabólicas, no como calificativo infamante, sino entendiendo dia-bolo como lo que separa, divide, confronta, por oposicion a sym--bolo: lo que une y armoniza. El arte dejó de ser simbólico, como siempre fue, para volverse diabólico. Estos demonios se han apoderado del alma de los artistas, sin que la mayoría se haya dado cuenta de que han puesto su energía al servicio del Mal. Y, según mis investigaciones, el punto de partida fue Edward Munch, momento clave del quiebro, al que dedicaré un artículo en cuanto pueda.
Estos demonios son:
1. El intelecto: planteamientos conceptuales, ideas de todo tipo,
algunas peregrinas, otras más filosóficas, caldos de sesos invaden los
espacios expositivos para que los críticos puedan explayarse a gusto en
textos abstrusos que nadie entiende. Ideas y más ideas, fruto de
mentes ocupadas en crear constructos intelectuales. Fíjate tú qué
inteligente
que soy. Cuánto sé, cuánto he leído. Nadie había dicho esto antes que
yo. Buscan desesperadaemnte IDEAS ORIGINALES y novedosas, la novedad
siendo otro dogma y lastre del arte
desde la Modernidad (inicios del siglo XX) en adelante. Llevamos toda
la Humanidad intentando contestar a la misma pregunta: ¿Por qué? y no
hay nada más apasionante y menos novedoso.
2. La política: con frecuencia los artistas plantean enfoques
políticos y sociales, denuncian situaciones injustas. Ideologías y más
ideologías. Fíjate tú qué comprometido que estoy con los problemas humanos de
la sociedad y cómo soy capaz hasta de poner en peligro mi vida para defender
mis opiniones: me refiero a Abramovich, of course, o a la colombiana que
también se somete, muchas veces desnuda, a mangueras de agua helada y se corta
el cuerpo con cuchillos, para denunciar las prácticas policiales.
Las performances están llenitas de acciones peligrosas que ponen al autor al límite de sus posibilidades físicas, supuestamente para llamar la atención sobre cuestiones sociales, y de paso llaman la atención sobre ellos mismos. ¿Por qué será que los artistas famosos nunca denuncian el Holocuento, el 11.S y los atentados de falsa Bandera, la mentira del Mayo del 68, la agenda oculta de la educación, los pedófilos impunes en el poder...? ¿qué les pasa? ¿que no se enteran? O será más bien que "no conviene tocar esos temas" en los certámenes oficiales de arte, donde se aglutinan multimillonarios, grandes bancos, fundaciones de Multinacionales y representantes del Establishment...
Las performances están llenitas de acciones peligrosas que ponen al autor al límite de sus posibilidades físicas, supuestamente para llamar la atención sobre cuestiones sociales, y de paso llaman la atención sobre ellos mismos. ¿Por qué será que los artistas famosos nunca denuncian el Holocuento, el 11.S y los atentados de falsa Bandera, la mentira del Mayo del 68, la agenda oculta de la educación, los pedófilos impunes en el poder...? ¿qué les pasa? ¿que no se enteran? O será más bien que "no conviene tocar esos temas" en los certámenes oficiales de arte, donde se aglutinan multimillonarios, grandes bancos, fundaciones de Multinacionales y representantes del Establishment...

Abramovic se cortó la piel del vientre, dónde nace la sagrada vida, para
dibujar con su sangre una estrella de cinco puntas. Pero no aprovechó
para denunciar los rituales satanistas y pedófilos de las
