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09 noviembre, 2016

7 #Propuestas de #DonaldTrump que Explican su #Victoria


Ignacio Ramonet

La victoria de Donald Trump (como el ‘Brexit’ en el Reino Unido, o la victoria del ‘no’ en Colombia) significa, primero, una nueva estrepitosa derrota de los grandes medios dominantes y de los institutos de sondeo y de las encuestas de opinión. Pero significa también que toda la arquitectura mundial, establecida al final de la Segunda Guerra Mundial, se ve ahora trastocada y se derrumba. Los naipes de la geopolítica se van a barajar de nuevo. Otra partida empieza. Entramos en una era nueva cuyo rasgo determinante es ‘lo desconocido’. Ahora todo puede ocurrir.

¿Cómo consiguió Trump invertir una tendencia que lo daba perdedor y lograr imponerse en la recta final de la campaña ? Este personaje atípico, con sus propuestas grotescas y sus ideas sensacionalistas, ya había desbaratado hasta ahora todos los pronósticos. Frente a pesos pesados como Jeb Bush, Marco Rubio o Ted Cruz, que contaban además con el resuelto apoyo del establishment republicano, muy pocos lo veían imponerse en las primarias del Partido Republicano, y sin embargo carbonizó a sus adversarios, reduciéndolos a cenizas.

Hay que entender que desde la crisis financiera de 2008 (de la que aún no hemos salido) ya nada es igual en ninguna parte. Los ciudadanos están profundamente desencantados. La propia democracia, como modelo, ha perdido credibilidad. Los sistemas políticos han sido sacudidos hasta las raíces. En Europa, por ejemplo, se han multiplicado los terremotos electorales (entre ellos, el Brexit). Los grandes partidos tradicionales están en crisis. Y en todas partes percibimos subidas de formaciones de extrema derecha (en Francia, en Austria y en los países nórdicos) o de partidos antisistema y anticorrupción (Italia, España). El paisaje político aparece radicalmente transformado.

Ese fenómeno ha llegado a Estados Unidos, un país que ya conoció, en 2010, una ola populista devastadora, encarnada entonces por el Tea Party. La irrupción del multimillonario Donald Trump en la Casa Blanca prolonga aquello y constituye una revolución electoral que ningún analista supo prever. Aunque pervive, en apariencias, la vieja bicefalia entre demócratas y republicanos, la victoria de un candidato tan heterodoxo como Trump constituye un verdadero seísmo. Su estilo directo, populachero, y su mensaje maniqueo y reduccionista, apelando a los bajos instintos de ciertos sectores de la sociedad, muy distinto del tono habitual de los políticos estadounidenses, le ha

01 junio, 2015

#AYearOfBooks / #UnAñoDeLibros / June - Junio

Obligatorio Recordar


¡Llevamos 20 Libros Leídos!



Si quieren sugerir lecturas para el próximo mes o comentar, no duden en escribirnos. 



Como es bien sabido -es viral y está de moda, además es de un famoso- a inicios de este año, el genio adolecente y “creador” de Facebook -con ayuda de sus amigos y CIA- inició por así decirlo una “campaña de lectura mundial”.

Muchos dirán que esto es algo noble, altruista, digno de admiración, pero la cosa no pasa de ser un intento para inculcar lecturas vanas y cansinas en la mente de los menos despiertos, que se excitan leyendo literatura basura como sombras de Grey o dicen enamorarse con relatos de vampiros caducos.

Es alucinante como estos personajes mueven masas y controlan multitudes, cuando Zuckerberg presentó el primer libro que iba a leer, éste se vendió mundialmente y hasta se agotó en algunas partes.

La influencia de estos famosos es abrumadora, el control mundial digno de tener en cuenta.

A la par hemos decido nosotros también hacer una Campaña de Lectura, a diferencia que aquí encontrarán libros con trasfondo, dignos de ser analizados, reflexionados para entender un poco más el mundo que nos rodea.


Zuckerberg y CIA solamente leerán 2 libros por mes, nosotros leeremos 4.

Junio 2015
  • Cien Horas con Fidel - Ignacio Ramonet
  • Hellstorm : La Muerte de la Alemania Nazi, 1944-1947 - Thomas Goodrich
  • La Fabricación y Venta de San Einstein - Christopher Jon Bjerknes
  • Los Secretos de Hitler - Abel Basti

We have read 20 books!

 If you want to suggest readings for next month or comment, please write.

As is well known, -is viral, is “in” and it is someone famous- earlier this year, the teen genius and "creator" of Facebook, -with help from his friends and CIA- began a "global reading campaign".

Many will say that this is something noble, selfless, admirable, but the thing is nothing but an attempt to instill vain and samey readings in the mind of the least awake, which are excited by reading literature as shades of Grey or fall in love with tales of old vampires.

It's amazing how these characters move masses and control crowds, when Zuckerberg presented the first book, the book was sell worldwide and even in some parts it was sold out.

The influence of these celebrities is overwhelming; world control has to be seriously considered.

At the same time we have decided to do a Reading Campaign, unlike the other, here you will find books with background, worthy of being studied, reflected upon to understand a little more about the world around us.


Zuckerberg and CIA will only read 2 books per month, we will read 4.

 

April 2015
  • Fidel Castro: My Life: A Spoken Autobiography - Ignacio Ramonet
  • Hellstorm: The Death of Nazi Germany, 1944-1947 -Thomas Goodrich
  • The Manufacture and Sale of Saint Einstein - Christopher Jon Bjerknes
  • Hitler´s Secrets - Abel Basti

21 mayo, 2014

“En Ningún Continente hay una Guerra Mediática como en América Latina”

Pablo Falcone

Ignacio Ramonet analizó durante el Encuentro de Medios Públicos de América Latina realizado recientemente en la ciudad argentina de Mar del Plata, la difícil relación entre el sector público y privado en los medios de comunicación latinoamericanos. “La mayoría de las gobiernos neoprogresistas han alentado el desarrollo de la televisión pública”, destacó.

A Ramonet le apasiona analizar la comunicación y los medios. Por eso apenas se enciende el grabador, el director de Le Monde Diplomatique en español destaca la importancia del Encuentro de Medios Públicos de Latinoamérica y concentra su discurso en la batalla comunicacional entre el sector privado y el público. “En ningún otro continente hay una guerra mediática como la que se desató en América latina”, dispara y cuenta: “El sector privado no quiere que exista el sector público”. 

- ¿Los gobiernos progresistas Latinoamericanos han producido cambios en la comunicación? 
- Claro. Lo que estamos viendo no ha ocurrido nunca. Históricamente, los medios en América latina esencialmente son privados. En algunos países del continente ni siquiera hay televisión pública y en otros hay, pero muy poco desarrollada. Entonces, lo nuevo es que la mayoría de estos gobiernos neoprogresistas han alentado el desarrollo de la televisión pública presentándola como una alternativa posible a los programas tradicionales del sector privado. Esto es nuevo.

- ¿La única novedad es este desarrollo de la televisión pública?
- También es nuevo que el sector privado no lo ha aceptado y entonces se ha desencadenado una especie de guerra mediática que es la característica principal de América latina. En ningún otro continente hay una guerra mediática como la hay aquí: frontal. Los
medios privados llevan a cabo no sólo una campaña en el interior sino también a nivel internacional, acusando a los gobiernos de toda clase de crímenes y a veces hasta organizando modos de crítica que pueden alcanzar el carácter de golpe de estado mediático como el que se le hizo a (Hugo) Chávez en abril de 2002. Entonces los medios juegan una papel muy importante. Ya lo habían jugado en otro aspecto como el Mercurio en los años setenta contra Salvador Allende. 

14 febrero, 2013

Venezuela 14 años después: Un cambio copernicano

Para aquellos que ignoran y por eso se los llama "ignorantes", sobre lo que sucede y ha sucedido en Venezuela desde la llegada de Chávez. Siempre es bueno conocer y saber para poder opinar, aquellos que únicamente revisan noticias negativas de Venezuela esperamos lean esto y puedan solos comparar y crear actividad cerebral para omitir opiniones políticas acerca de cambios sociales en una nación sudamericana.
IGNACIO RAMONET
En su primer discurso de toma de posesión, el 2 de febrero de 1999, año llamado precisamente y simbolicamente «Año de la Refundación de la República», el Presidente Hugo Chávez ya avisó a aquellos que teniendo oídos no querían oír. Decía el nuevo Presidente: «Este día, no es un día más; esta transmisión de mando presidencial no es una transmisión de mando presidencial más. No, es la primera transmisión de mando de una época nueva, es el abrir la puerta hacia una nueva existencia nacional.» «En Venezuela -añadía Chávez- se respiran vientos de resurrección.» Y proponía retomar el viejo sueño bolivariano de realizar un proyecto de desarrollo integral para Venezuela empezando por lo que él llamó la transición transformadora que, en realidad, ya definía como una verdadera revolución. Y Chávez –es muy importante- puntualizó que él tenía «la certeza de que nosotros le vamos a dar cauce pacífico y cauce democrático a esa revolución.»
Ese día, ese primer día de la era neobolivariana, de lo que hay que llamar la «era Chávez», el nuevo Presidente explicó muy claramente que, aunque él deseaba ardientemente la unión, no estaba dispuesto a pagar cualquier precio por una falsa unión. Y declaró: «¿Unirnos a los que quieren conservar esto tal cual está? ¿Buscar consenso con los que se oponen a los cambios necesarios ? Yo digo hoy, como Bolívar: ¡Es una traición! Y si alguien debe tener claro eso, es éste que está aquí hablándoles a ustedes, porque yo estoy aquí no por mi, yo estoy aquí por un compromiso; yo no soy causa, soy consecuencia.»
Y por si algunos no lo hubiesen entendido volvió a repetir: «Yo prefiero la muerte antes que la traición; así lo declaro ante el mundo y lo declaro ante Venezuela: no hay marcha atrás en la revolución política que tenemos que impulsar y que claman las calles del pueblo de toda esta tierra de Bolívar.»
Desde el primer día pues, el Presidente Chávez lo repitió y lo machacó para que nadie se llamase a engaño: «No hay marcha atrás en la revolución política» que estaba empezando. Insistió una vez más: «Este proceso lleva su ritmo, y su marcha. No podemos frenarlo, mucho menos desviarlo de cauce para que dé vuelta sobre sí mismo y se hunda de nuevo. No lo vamos a permitir. Hasta donde yo pueda, no lo voy a permitir.»
Y sobre América Latina, ya anunciaba, con su vision estratégica de largo alcance: «Yo seré un pregonero y un acelerador, hasta donde pueda, de los procesos de integración. Es momento de retomar el sueño de unión entre nosotros. De plantearnos una moneda para la América Latina y el Caribe para la próxima década; busquemos y luchemos por ella. De plantearnos una Confederación de naciones de esta parte del Mundo. De plantearnos una unidad que vaya mucho más allá del intercambio comercial. La unidad va mucho más allá, es mucho más completa, mucho más profunda, es la unidad de lo que estuvo unido una vez.»
No hay peor sordo que el que no quiere oír. Y muchos, a pesar de la meridiana claridad del proyecto expuesto hace exactamente 14 años por Chávez, a pesar de su claridad evangélica, o no oyeron lo que dijo, o no prestaron atención, o pensaron que eran palabras huecas, de pura retórica.
El Presidente Chávez ha contado muchas veces, con su genio coloquial y su arte de la narración, cómo, en los primeros meses de su mandato, se le acercaron obsequiosamente los grandes empresarios, las grandes fortunas, los que se pensaban «dueños naturales» de este país, para proponerle toda suerte de regalos y tentaciones –carros, apartamentos, negocios– como habían hecho con tantos presidentes anteriores. Creyendo que Chávez sería uno más de esos que tienen doble discurso y doble moral. ¡Qué error! ¡Qué craso y gigantesco error cometieron esos miserables que piensan que todo se compra y se vende en este mundo, hasta las conciencias! ¡Pero se rompieron los dientes contra una voluntad incorruptible!
Con un látigo moral, Chávez los expulsó de Miraflores, como Cristo expulsó a los mercaderes del Templo! «Incorruptible» así le llamaban a Robespierre durante la Revolucion francesa. Y eso descubrieron los oligarcas inmorales de este pais: «Chávez, el Incorruptible».
Y a partir de ahí, cuenta Chávez, esos oligarquas empezaron a conspirar. «No lo podemos comprar, entonces lo vamos a derrocar.» Ese fue, a partir de ese momento, el plan de la oligarquía, de la burguesía. Ahi empezaron, con el apoyo del imperialismo, las conspiraciones, los ataques, las campañas mediáticas de demonización, la preparación de los golpes de Estado, los sabotajes…
Poco hombres han producido un cambio copernicano tan radical en la historia de su país -y respetando escrupulosamente la democracia- como Hugo Chávez. ‘Copernicano’ viene de Nicolás Copernico, ese sabio polaco que, en el siglo XVI, fue el primero en demostrar que, contrariamente a lo que afirmaba la Iglesia, y contrariamente a la impresión visual que tenemos, el sol no da vueltas alrededor de la Tierra, sino todo lo contrario: es la Tierra la que da vueltas alrededor del sol. Chávez, como Copernico, demostró que este país estaba «patas arriba» – como dice nuestro amigo Eduardo Galeano – y decidió ponerlo sobre sus pies firmes que son los pies del pueblo.
El éxito fundamental del Presidente Chávez es la refundación de la nación venezolana –«Tenemos Patria!»- gracias a un verdadero modelo democrático y político al servicio de los intereses de las mayorías populares. Porque la revolución bolivariana está reorganizando la sociedad en sus estructuras fundamentales.
Desde Fidel Castro no había surgido en América Latina un líder tan arrollador, tan transformador, tan movilizador, tan seductor, tan creador, tan revolucionario como Hugo Chávez. Estos 14 años, no sólo han transformado copernicanamente Venezuela, sino toda América Latina, lo cual ha influenciado y cambiado el curso de la politica internacional en el mundo. ¡Estos son los 14 años que cambiaron el mundo!
Estos 14 años se pueden calificar ya de «Edad de Oro» de América Latina. Nunca América Latina conoció, en sus dos siglos de historia, un período tan importante de democracia, de justicia social y de desarrollo. Nunca tantos gobiernos progresistas gobernaron al mismo tiempo en tantos países latinoaméricanos. Eso es absolutamente inédito. Durante decenios, la simple perspectiva que un gobierno progresista, democráticamente elegido, llevase a cabo cambios estructurales para reducir las desigualdades y las injusticias, bastaba para que fuese derrocado. Los ejemplos abundan: Guatemala 1954, Brasil 1964, Republica Dominicana 1965, Chile 1973, Perú 1975, etc.
Por eso, en muchas naciones latinoamericanas, la única vía que le quedó a los defensores de la justicia social, fue la via de las armas y de las guerrillas.
Hugo Chávez, que con otros compañeros, participó en la gloriosa rebelión de la dignidad del 4 de febrero de 1992, fue el primer gran líder progresista -desde Salvador Allende- que apostó por la vía democrática y alcanzó el poder. Esto es algo fundamental. No se entiende quién es Chávez, si no se entiende el carácter profundamente democrático de su opción progresista. Su voluntad de someter regularmente, periódicamente, al veredicto del pueblo cada uno de los avances de la revolución bolivariana. La apuesta de Chávez es el «socialismo democrático». Esa voluntad suya y esa confianza en la inteligencia colectiva de los ciudadanos le conducen a asociar al pueblo a todas las decisiones de la revolucion bolivariana.
En eso y en su concepcion de la «unión cívico-militar», la unión del pueblo y de las fuerzas armadas, Chávez, ha dicho Fidel Castro, revoluciona la revolucion latinoamericana.
Hoy, en Venezuela, mejoran las estructuras, el nivel de vida, se crea empleo, se da educación, se cuida la salud, se difunde la cultura, se erradica el analfabetismo, progresan las ciencias, se avanza hacia la soberanía alimentaria… Las nacionalizaciones y las intervenciones del Estado en la economía son utilizadas para mejorar los niveles de vida de la mayoría de la población. Igual ocurre en América Latina donde los gobiernos neoprogresistas están trabajando bien. Están consolidando el Estado de bienestar, en el mismo momento en que este Estado de bienestar está siendo destruido por los gobiernos neoliberales en Europa. Aqui, ahora se sabe que la pobreza no es una fatalidad.
En estos ultimos 14 años, màs de 50 millones de personas han salido de la pobreza en América Latina. Gracias a estas políticas redistributivas que Venezuela y la Revolucion bolivariana fueron las primeras en impulsar.
Jamás se había visto eso. 50 millones de personas salir de la pobreza e integrarse a las clases medias en tan poco tiempo. Por eso, como siempre lo ha dicho el Presidente Chávez, no hay que temerle a la democracia. Al contrario, la consulta democrática sólo puede consolidar unas políticas orientadas a darle al pueblo «la mayor suma de felicidad posible». Estos gobiernos latinoamericanos, mientras sigan fieles a los lineamientos del «socialismo democrático», tienen por delante muchos decenios de mantenimiento en el poder, con lo cual garantizan que no hay marcha atrás, que los tiempos de las oligarquías no volverán. Eso se terminó para siempre.
Por eso no es ninguna sorpresa que el Presidente Chávez tenga tantos enemigos burgueses, y tan amplio apoyo popular Y haya ganado casi todas las contiendas electorales de los últimos quatorce años. Hay que recordar que, antes de que Chávez fuera elegido por primera vez en diciembre de 1998, Venezuela había celebrado únicamente quince elecciones nacionales durante los cincuenta años anteriores. Es decir: ¡menos que las que se han hecho en estos 14 años! Un dato poco conocido y que los opositores al Presidente Chávez deberían meditar.
El modelo bolivariano en el que el Estado tiene un papel importante en cuanto a la dirección de la economía, en el que se orienta la economía hacia las necesidades sociales de la mayoría y en el que se recibe el respaldo democrático de estas políticas, da lecciones de cómo un democracia social puede refundarse.
Como un huracán, como un ciclón, como un tifón indomable el verbo de Chavez y el ejemplo de las realizaciones de la revolucion bolivariana han despertado toda América Latina. Y ha surgido aquí la màs brillante generación de líderes excepcionales de la historia. La incapacidad de la clase política tradicional para canalizar la revuelta de los menos favorecidos abrió el camino a dirigentes nuevos, de origen sindical, militante social, militar o hasta guerrillero.
Esa afirmación molesta a veces a algunos movimientos altermundialistas o anticapitalistas o incluso marxistas, quienes se aferran a aquello de que “no hay ni Dios, ni rey, ni tribuno”. Insisten en la ‘dirección colectiva y creen con devoción en la ‘espontaneidad popular’. Sin embargo, el papel central del “líder carismático” salta a los ojos. Porque cataliza en él las voluntades de millones de ciudadanos anónimos que participan en los “procesos de cambio”. Cuba no habría resistido sesenta años a la agresión estadounidense sin Fidel Castro. Y, en Venezuela, está claro que la revolución bolivariana no sería lo que es sin el Presidente Hugo Chávez.
Esto lo ha reconocido el propio Fidel Castro que declaró: «Hace mucho tiempo albergo la más profunda convicción de que, cuando la crisis llega, los líderes surgen. Así surgió Bolívar cuando la ocupación de España por Napoleón y la imposición de un rey extranjero crearon las condiciones propicias para la independencia de las colonias españolas en este hemisferio. Así surgió José Martí, cuando llegó la hora propicia para el estallido de la Revolución independentista en Cuba. Y así surgió Chávez, cuando la terrible situación social y humana en Venezuela y América Latina determinaba que el momento de luchar por la segunda y verdadera independencia había llegado.»
Nunca, en ningún continente, en ninguna circunstancia, se vio surgir una generacion de líderes tan inauditos, tan populares, tan rompedores como esta que reune nada menos que a Lula y Dilma en Brasil, a Evo Morales en Bolivia, a Rafael Correa en Ecuador, a Nestor Kirshner y Cristina Fernández en Argentina, a Tabaré Vázquez y Pepe Mujica en Uruguay… Y tantos otros…
Desde la histórica toma de posesión de Hugo Chávez aquel 2 de febrero de 1999, Venezuela abrió el camino, y a pesar de las campañas de terror mediático, más de una decena de Presidentes progresistas han sido elegidos por voto popular en base a programas que anuncian transformaciones sociales de gran amplitud, redistribución más justa de la riqueza e inclusión de los sectores sociales hasta entonces marginados o excluídos. Bajo el liderazgo de Hugo Chávez, Venezuela ha conocido enormes progresos en cuanto a desarrollo económico, desarrollo social, justicia social, empoderamiento popular y democracia. Y por eso ha recibido la admiración y el respeto de los progresistas de todo el mundo.
Cuando en el resto del mundo -y muy particularmente en Europa-, las izquierdas, alejadas de las clases populares y comprometidas con el modelo neoliberal causante de la crisis actual, parecen agotadas y desprovistas de ideas, en Suramérica, estimuladas por la poderosa energía de los movimientos sociales, los nuevos «socialismos del siglo XXI» desbordan de creatividad política y social.
Estamos asistiendo a un renacimiento, a una verdadera refundacion de ese continente y al segundo acto de su emancipación, iniciada hace dos siglos por Simón Bolívar y los Libertadores.
Aunque muchos europeos (hasta de izquierdas) lo sigan ignorando -a causa de la colosal muralla de mentiras que los grandes medios dominantes han edificado para ocultarlo-, Suramérica se ha convertido en la región más progresista del planeta. Donde más cambios se están produciendo en favor de las clases populares y donde más reformas estructurales están siendo adoptadas para salir de la dependencia y del subdesarrollo.
Removida en sus cimientos por vientos de esperanza y de justicia, Suramérica ha dado un rumbo nuevo al gran sueño de integración de los pueblos, no sólo de los mercados. Además del Mercosur que agrupa a los 260 millones de habitantes de Brasil, Argentina, Paraguay, Uruguay y Venezuela, una realización muy innovadora para favorecer la integración es la Alianza Bolivariana para los Pueblos de nuestra América (ALBA). Sus miembros han conseguido una estabilidad que les ha permitido consagrarse a la lucha contra la pobreza, la miseria, la marginalidad, el analfabetismo, para asegurar a los ciudadanos educación, salud, vivienda y empleo digno. Han obtenido asimismo, gracias al proyecto Petrosur, una mayor cohesión energética y también un aumento significativo de su producción agrícola para avanzar hacia la soberanía alimentaria. Gracias a la creación del Banco del Sur y de una Zona Monetaria Común (ZMC), progresan igualmente hacia la creación de una moneda común, el sucre , como lo anunció el Presidente Chávez hace hoy 14 años, cuando nadie lo imaginaba .
Varios Gobiernos suramericanos, el 9 de marzo de 2009, dieron un paso más que parecía inconcebible: decidieron constituir el Consejo de Defensa Suramericano (CDS), un organismo de cooperación militar creado a través de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), organización fundada en Brasilia en mayo de 2008. Y luego, en 2011, lo más espectacular, el nacimiento de la “Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños”, la CELAC. Como dijo Chávez en su discurso inaugural del 2 de diciembre de 2011: «La unidad entre nuestros pueblos, entre nuestros Estados, nuestras Repúblicas, nuestros gobiernos es el único camino. La unidad entre nuestros pueblos, entre nuestros Estados, nuestras Repúblicas, nuestros gobiernos es el único camino. Aceptando y respetando nuestras diferencias. Sin permitir que la cizaña venenosa vaya a impedir, una vez más, el esfuerzo unitario. La unidad hay que construirla, pero es necesario batallar todos los días contra mil dificultades… Porque ese es el camino que Bolívar nos señaló cuando dijo: ‘Sólo la Unión nos falta para completar la obra de nuestra regeneración. El día que logremos esa unidad, entonces construiremos en este Nuevo Mundo, la madre de las Repúblicas y la reina de las Naciones.’»
Aunque odiosas campañas de propaganda, pretenden que en la Venezuela bolivariana los medios de comunicación están controlados por el Estado, la realidad -verificable por cualquier testigo de buena fe- es que tal afirmacion es falsa. Tan falsa como la falsa foto del Presidente Chávez que publicó el diario «El Pais» de Madrid la semana pasada en su portada.
La gran fuerza de Chávez es que su acción concierne ante todo lo social (salud, alimentación, educación, vivienda), que es lo que más interesa a los venezolanos humildes. Lo cual explica el inmenso apoyo popular del que goza Chávez.
He sido testigo, en diversas ocasiones, del increíble fervor que puede suscitar el Presidente. He tenido la oportunidad de acompañarle, dando saltos por toda Venezuela, a grandes mítines de masas y a pequeñas fiestas bolivarianas, a reuniones de cuadros y a desfiles de ejércitos, a conferencias de prensa y a encuentros con estudiantes, con campesinos, con mujeres, con indígenas, con obreros… Con el pueblo de Venezuela en toda su diversidad.
Una vez, por ejemplo, me invitó a asistir a una operación sorpresa a orillas del lago de Maracaibo. El motivo era la toma de control por el Estado de unas cuarenta empresas de marinería, especializadas en servicios a las plataformas petroleras instaladas en el lago, y que utilizaban unos terminales a lo largo de toda la costa donde operaban trescientas grandes lanchas. Planificada con minuciosidad casi militar, la operación necesitaba el factor sorpresa para evitar que los propietarios sabotearan el material y hundieran las lanchas. Ocho mil trabajadores con contratos provisionales eran explotados por esas empresas; recibían salarios míseros y debían pagar incluso la comida, los medicamentos y hasta las reparaciones de algunas máquinas…
Chávez les anunció que, a partir de ese momento, la revolución recuperaba los terminales y las lanchas; ponía fin a su situación de atropello y que todos ellos pasaban a ser “trabajadores fijos” de la plantilla de PDVSA… El asombro de los operarios, sorprendidos por la súbita nacionalización, se tornó en entusiasmo. Y cuando el Presidente añadió que los 500 millones de dólares de beneficios que realizaban esas empresas se quedarían allí, convertidos en escuelas, viviendas para los trabajadores, clínicas, proyectos ecológicos, etc. Y que esos recursos serían administrados por los trabajadores mismos en el marco del poder comunal… La explosión de júbilo fue inenarrable.
“¡Llegó la revolución! ¡Viva Chávez!” gritaban. Algunos veteranos trabajadores, con el rostro marcado por largos años de esfuerzos, vertían lágrimas de emoción… Rodeado por un ruidoso enjambre de gente entusiasta, Chávez subió al remolcador Canaima. Se puso a hablar con el capitán, Simón, veinte años de experiencia surcando el lago. “Hasta el día de hoy, le dijo, esta lancha era de un capitalista; ahora es del pueblo, y la revolución te la confía.”
Luego, a la sombra de una carpa roja, se dirigió a los cientos de operarios allí reunidos, algunos con sus esposas e hijos: “Mi alma, les confesó, es el alma del pueblo. Los que quieran patria, vengan conmigo. Cristo declaró: ‘A Dios lo que es de Dios, al César lo que es del César’, y yo os digo: ‘¡Al pueblo lo que es del pueblo!’. Paso a paso, vamos dándole vida a la transición al socialismo. Cada día el pueblo tendrá más poder. Cada día seremos más libres. Esto es un acto de independencia.” Cuando terminó de hablar, los que le oían se pusieron a gritar: “¡Así! ¡Así! ¡Así es que se gobierna!”
Una mujer se distinguía por la energía de sus vivas a la revolución. El Presidente lo notó, la invitó a tomar la palabra, le preguntó cómo se llamaba, si tenía familia… Ella salió del público, joven, vestida con buen gusto, se identificó: “Nancy Williams, 29 años, tengo un sólo hijo, estoy casada pero si usted quiere me divorcio…”
En otra ocasión, en Vargas, en la inauguración de un hospital, una señora de edad pidió la palabra: “Me llamo Inocencia Pérez, dijo con emoción. Lo bendigo y lo encomiendo a San Miguel Arcángel. El día que le dieron el golpe [11 de abril de 2002] fui desde aquí a Caracas a pie para defenderlo. Tanto andé que los pies me echaban sangre…”
Testimonios como éste los hay a millones. Porque millones de personas humildes lo veneran como a un santo. Chávez repite con calma: “Me consumiré al servicio de los pobres.” Una vez, la escritora Alba de Cespedes le preguntó a Fidel Castro cómo podía haber hecho tanto por su pueblo: educación, salud, reforma agraria, etc. Y Fidel simplemente le contestó: “Con gran amor.”
Chávez es igual: ha transformado y refundado Venezuela con dos herramientas principales: el socialismo democrático y su «gran amor».

02 febrero, 2013

¿Qué hace Francia en Malí?

Ignacio Ramonet
El año 2013 ha comenzado, en Francia y en la región del Sahel, al son de los cañones. El 11 de enero, el presidente François Hollande, envió urgentemente a Malí un cuerpo expedicionario para detener un ofensiva yihadista que amenazaba con abalanzarse sobre Bamako. De manera simultánea, en Somalia, las fuerzas especiales francesas lanzaban una operación para intentar rescatar a un agente secreto tomado como rehén desde hacía tres años por las milicias islamistas shabab, que terminó en fiasco. Unos días más tarde, cerca de la ciudad argelina de In Amenas, en la frontera con Libia, un comando salafista ocupaba un complejo gasístico y ejecutaba a varias decenas de extranjeros antes de que Ejército argelino lo aniquilara.
De un extremo al otro, repentinamente, el Sahara está ardiendo. ¿Cuáles son las causas de tal situación? En primer lugar se halla la reivindicación nacionalista tuareg. Los tuaregs, u “hombres azules”, no son ni árabes ni bereberes. Son los habitante históricos del Sahara, del que controlan, desde hace miles de años, las rutas caravaneras. Pero el reparto entre las potencias coloniales fragmentó su territorio a finales del siglo XIX. Y cuando las independencias, en los años 1960, los nuevos Estados saharauis les negaron el reconocimiento, aunque sólo fuera el de una autonomía territorial.
Razón por la cual, concretamente en el norte de Malí (denominado Azawad por los tuaregs) y en Níger, los dos países donde se sitúan las principales comunidades tuaregs, aparecieron muy pronto movimientos armados de reivindicación nacional. Se produjeron grandes rebeliones tuaregs en 1960-1962, después en 1990-1995, en 2006 y de nuevo en 2007. En cada ocasión, conducidas por los Ejércitos maliense y nigerino, las represiones fueron feroces. Huyendo de las masacres, numerosos combatientes tuaregs se enrolaron entonces, en Libia, en el seno de la Legión tuareg del coronel Muamar el Gadafi…
La segunda causa de la situación actual se encuentra en la guerra civil argelina de principios de los años 1990. Tras la anulación de las elecciones de diciembre de 1991, virtualmente ganadas por los islamistas del Frente Islámico de Salvación (FIS), esta guerra vio enfrentarse a las Fuerzas Armadas argelinas contra los insurgentes del Grupo Islámico Armado (GIA). Una organización muy aguerrida en la que había numerosos combatientes que volvían de Afganistán –Ronald Reagan los calificó de “Freedom fighters”– donde, junto a los muyaidines, habían hecho la guerra a los soviéticos con el apoyo de Estados Unidos… El conflicto argelino costó la vida a unas 100.000 personas. Terminó con la victoria de las autoridades argelinas y la rendición de las guerrillas islamistas. Sin embargo, una fracción disidente, el Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC), decidió proseguir la lucha armada. Acosado por las fuerzas argelinas, buscó entonces refugio en la inmensidad del Sahara, prestó lealtad a Osama Ben Laden y a Al Qaeda en 2007, y adquirió el nombre de Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI). Sus principales acciones consisten, desde entonces, en secuestrar a extranjeros a cambio de importantes rescates. Su terreno de caza se sitúa en el Sahel, región árida y semidesértica que se extiende desde Senegal hasta Chad, pasando por Mauritania, Malí, Burkina Faso y Níger. De hecho, fue una katiba (brigada) del grupo Al Muwakaún Bidam (“los que firman con su sangre”), fundado por un ex-dirigente de AQMI, el argelino Mojtar Belmojtar, alias “el Tuerto”, quien atacó el complejo gasístico de In Amenas y asesinó a decenas de extranjeros.
Por último, la tercera causa es el ataque de las fuerzas de la OTAN contra Libia, en 2011, y el derrocamiento del coronel Gadafi. Para conseguir este objetivo, Francia y sus aliados (en concreto Qatar) no dudaron en armar a los movimientos islamistas hostiles a Gadafi. Movimientos que obtuvieron la victoria sobre el terreno. Con tres consecuencias: 1/ el desmoronamiento y la descomposición del Estado libio, que sigue siendo presa, hoy en día, de las luchas mortíferas entre provincias, milicias y clanes; 2/ la distribución del arsenal militar de Gadafi entre los movimientos yihadistas del conjunto del Sahel; 3/ la vuelta a Malí de una parte de la Legión tuareg sobrearmada y entrenada.
También hay que tener en cuenta el telón de fondo socioeconómico. Malí, al igual que los demás países del Sahel, figura entre los Estados más pobres del mundo. La mayoría de su población vive de la agricultura. Durante estos últimos años, las reducciones de las ayudas al desarrollo decididas por los países ricos han afectado particularmente al país. Su principal producción, el algodón, se derrumbó a causa de las políticas de dumping que practica el primer exportador mundial, Estados Unidos, así como por las sequías que sufre de manera regular el Sahel a causa del calentamiento global. Por otra parte, las políticas neoliberales y las privatizaciones impuestas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) han conducido a la reducción de los presupuestos sociales destinados a educación y sanidad. La pobreza y el malestar social se han agravado. Esto ha presionado particularmente a una parte de los jóvenes a buscar una vía de salvación en la emigración, mientras que otros, ante tanta angustia social, son más sensibles a las llamadas de los salafistas que les ofrecen, sin mayor dificultad, armas, poder y dinero.
Este es el contexto que hallaron los tuaregs de la antigua Legión de Gadafi a su retorno al norte de Malí provenientes de Libia. Por eso no tuvieron dificultades para reclutar. Y decidieron integrarse en el Movimiento Nacional para la Liberación de Azawad (MNLA). De enero a abril de 2012, lanzaron ataques contra las guarniciones malienses de las principales ciudades de la región (Tombuctú, Gao y Kidal). Mal equipado, el Ejército maliense se descompuso y se batió en retirada. Humillados y exasperados por el abandono del Gobierno, un grupo de jóvenes oficiales dirigidos por el capitán Sanogo se sublevaron. Tomaron el poder en Bamako el 22 de marzo de 2012. Pero, boicoteados por los países vecinos y las grandes cancillerías internacionales, estos golpistas se mostraron incapaces de enderezar la situación. De hecho, Malí, como Estado, se desmoronó.
Mientras tanto, en el norte de Malí, el MNLA proclamaba la “independencia” de Azawad y se aliaba con dos organizaciones islamistas radicales –provenientes de AQMI– que preconizaban la instauración de la sharia: el grupo salafista Ançar Dine y el Movimiento para la Unicidad y la Yihad en África Occidental (MUYAO). Estas dos organizaciones –que disponen de muchos más medios financieros gracias a la ayuda que les aportaría Qatar (1), a los rescates pagados (entre otros por España) a cambio de rehenes occidentales y tráficos diversos (droga, contrabando)– terminaron por apartar a los tuaregs del MNLA.
Naciones Unidas condenó la secesión de Azawad, pero se movilizó con demasiada lentitud. Hubo que esperar al 20 de diciembre de 2012 para que, a petición de Francia, la ONU decidiera finalmente crear la Misión Internacional de Apoyo a Malí bajo Liderato Africano (AFISMA, por sus siglas en inglés), la cual se ha confiado a los países de la Comunidad Económica de Estados de África del Oeste (CEDEAO, por sus siglas en francés), que deberá “reconstituir la capacidad de las Fuerzas Armadas malienses” para recuperar el control del norte de Malí. Francia aseguró que sostendría este proyecto, pero François Hollande se comprometió a no enviar tropas: “Soy terminante –declaró el presidente francés–, no tendremos tropas de tierra” (2). Por su parte, los representantes de las fuerzas políticas, sociales y religiosas de Malí, reunidos en Uagadugú (Burkina Faso) para entablar conversaciones sobre el futuro de su país, se opusieron a la intervención de fuerzas militares de la CEDEAO. De todas formas, una eventual reactivación de la reconquista militar del norte de Malí no estaba prevista antes de septiembre de 2013… Este dato no escapa a los salafistas de Ançar Dine. No sólo son, sobre el terreno, los más fuertes, sino que tienen ahora la certeza de que nadie los atacará en los próximos nueve meses. Así pues, deciden aprovechar la oportunidad. Y lanzan una operación de una temeraria audacia. Varios miles de ellos, poderosamente armados, a bordo de unas 300 furgonetas pick-up, se abalanzan por sorpresa, el 9 de enero de 2013, sobre la ciudad de Konna, cerrojo estratégico en el camino hacia Bamako. Vencen al Ejército maliense, que se bate en retirada dejándoles el campo libre hacia la ciudad de Mopti. Y, sobre todo, hacia el cuartel general de operaciones del Ejército de Malí que se halla instalado en el aeropuerto de Sevaré, el único donde pueden aterrizar aviones de gran capacidad, indispensables para una eventual reconquista del norte.
Ahí es cuando Francia, sin esperar la llamada de auxilio del presidente interino maliense Dioncunda Traoré, decide intervenir. François Hollande ordena que las tropas de elite del Ejército francés situadas previamente en Níger intervengan inmediatamente. Transportadas en aviones Transall C-160 y apoyadas por helicópteros de combate, estas tropas atacan inmediatamente a las columnas islamistas y detienen en seco su avance hacia Mopti y Bamako.
Así comienza la operación Serval, con la participación de unos 2.500 soldados franceses calurosamente acogidos por una gran parte de la población maliense. El objetivo declarado de esta operación ha evolucionado a lo largo de los días. Antes de su puesta en marcha, François Hollande afirmaba, tal y como vimos, que Francia no intervendría “en ningún caso” (3). Al haber intervenido finalmente desde el 11 de enero, el presidente minimizó el alcance de la operación explicando que se trataba “esencialmente de bloquear la progresión hacia el sur de terroristas criminales” y, factor determinante, de “proteger a los aproximadamente 6.000 residentes franceses en Malí”. Pero después, el 18 de enero, François Hollande reconoció una intención mucho más ambiciosa: darse “el tiempo necesario para que el terrorismo sea vencido en esta parte de África”. Por último, el 20 de enero, el ministro francés de Defensa admitió claramente: “El objetivo es la reconquista total de Malí” (4).
En realidad, los verdaderos objetivos de Francia permanecen confusos. En efecto, París ha explicado que la operación Serval no hace sino responder a una llamada de ayuda por parte de Bamako. Pero, dado que el Gobierno maliense procede de un golpe de Estado, su legitimidad para requerir ayuda es discutible (5). El otro argumento es que los salafistas de Ançar Dine aplican la sharia en Tombuctú, destruyen monumentos antiguos y “cortan manos”. Y que eso es “intolerable”. Cierto. Pero, cuando los salafistas se comportan de ese modo simplemente obedecen a la doctrina wahabí que el “gran aliado de Occidente”, Arabia Saudí, difunde, con la ayuda de Qatar –país igualmente wahabí–, en el conjunto del mundo musulmán, y particularmente en el Sahel, a golpe de millones de euros... Sin embargo, Francia tiene las mejores relaciones del mundo con Arabia Saudí y Qatar, que incluso son sus aliados actualmente en Siria para apoyar a los insurgentes islamistas y salafistas…
París no dice palabra de otros dos argumentos que probablemente hayan contado a la hora de activar la operación Serval. Uno es económico y estratégico: el control duradero de Azawad por organizaciones salafistas habría entrañado, en mayor o menor plazo, una ofensiva sobre el norte de Níger, donde se hallan las principales reservas de uranio explotadas por la empresa gala Areva y de las cuales depende todo el sistema nuclear civil de Francia. París no puede permitirlo.
El otro es geopolítico: cuando, por primera vez en la historia, Alemania domina Europa y la dirige con mano de hierro, Francia, al exhibir su fuerza en Malí, quiere mostrar que continúa siendo, por su parte, la primera potencia militar europea. Y que hay que contar con ella.
(1) Léase el artículo “Notre ami’ du Qatar’ finance les islamistes du Malí”, Le Canard enchaîné, París,  6 de junio de 2012.  Léase asimismo: Ségolène Allemandou, “Le Qatar a-t-il des intérêts au Mali ?”, France 24, París, 21 de enero de 2013 www.france24.com/ fr/20130121-qatar-nord-mali-groupes-islamistes
(2) Entrevista con François Soudan, Jeune Afrique, París, 22 de octubre de 2012. http://www.jeuneafrique.com/Article/JA2701p010-011.xml1/
(3) Cf. France Info, 13 de noviembre de 2012. http://www.franceinfo.fr/economie/les-principales-declarations-de-la-conference-de-presse-de-francois-hollande-801247-2012-11-13
(4) Declaraciones de Jean-Yves Le Drian, 19 de enero de 2013, en la emisión televisiva “C politique” de la cadena France 5. (5) Cf. Le Monde, París, 23 de enero de 2013.

De José Martí a Facebook, periodismo y compromiso

Transcripción Danay Portal/Cubadebate
Conferencia de Ignacio Ramonet, Periodista, Profesor Universitario y reconocido Teórico de la Comunicación en la III Conferencia Internacional “Por el Equilibrio del Mundo”, 
La Habana, 29 de Enero de 2013
Muchas gracias, bueno, quiero agradecerle primero a Armando Hart, a todos los compañeros y compañeras que han organizado este importantísimo evento, por haber tenido la gentileza de invitarme. Quiero agradecerle al amigo Atilio Borón, de haber tenido también la amabilidad, la gentileza, de haber cedido el puesto de hoy para que yo pudiese hablar mientras que el habló ayer, en la medida en que también tengo que disculparme porque no pude llegar a tiempo ayer para la conferencia que estaba prevista el primer día de este congreso por razones técnicas del viaje.
Quiero también expresar mi placer, mi alegría de estar de nuevo aquí en este país, en este pueblo, con este pueblo revolucionario; es siempre para mí una gran alegría, un gran placer hallarme aquí.
Estamos todos, me imagino, aún bajo el shock, la conmoción brutal, de una de las mayores manipulaciones mediáticas de la historia: la que cometió el diario El País, de Madrid, el jueves pasado, como sabe ustedes, cuando publicó, en portada y en todas sus ediciones digitales, una fotografía falsa, en la que supuestamente, aparecía entubado, en plena operación quirúrgica, pretendidamente, el presidente venezolano Hugo Chávez, a quien desde aquí quisiera que enviásemos un gran abrazo de amor y de solidaridad; con nuestros deseos de que se restablezca lo más pronto posible.
Esa foto, como saben, era falsa; está demostrado. El propio periódico admitió finalmente que la fotografía era falsa y retiró su edición, pero decenas de miles de ejemplares habían circulado ya. Lo que digo y lo que pensamos es que aunque hubiese sido auténtica esa foto, el crimen contra la ética no hubiese sido menor, por tratarse de un atentado contra la vida privada, íntima, de cualquier persona y por tanto ese diario demostró en cierta medida un desprecio del ser humano; y yo quisiera recordar aquí tres citas de José Martí como periodista y como teórico del periodismo sobre esta cuestión del comportamiento del periodista, ante un problema ético y moral.
Dice Martí: “No merece escribir para los hombres quien no sabe amarlos”; como demostró ese diario que no sabe amar a los hombres.
Dice Martí: “Si el periodismo ha de ser un culto, que lo sea a la virtud; no debe hacerse de la pluma arma de satírico, sino espada de caballeros”, cosa que no supo hacer ese periódico de Madrid;
Y dice Martí: “Da grima, da pena, creer que puede haber criaturas que por dinero, abran a los paseantes esta arca santa de los pueblos que debe ser la prensa. No hay monarca como un periodista honrado”.
O sea, que Martí ya había previsto casos como esto desde hace siglo y medio y ya anticipaba precisamente qué tipo de reglas morales hay que tener ante ciertas situaciones. Ese acto deshonroso del diario El País, demuestra el nivel miserable en el que ha caído una cierta prensa que se pretende objetiva y hasta progresista, pero que revela aquí en esta situación, en este tipo de situaciones, una vez más, su obsesión sistemática contra la Revolución Bolivariana; igual que la muestra contra la Revolución Cubana, igual también con la Revolución Ciudadana de Ecuador.
Este nuevo atentado mediático contra Chávez, forma parte de la campaña de intoxicación permanente que muchos medios internacionales, realizan contra las experiencias progresistas que se están llevando a cabo hoy en América Latina en un marco perfectamente democrático. Aquí en América Latina, son los grupos mediáticos locales los que se hacen eco de esas campañas internacionales con sus propias guerras sucias contra los gobiernos progresistas. Es importante ver como hoy, son los medios de la oligarquía, los que han asumido un rol político de oposición contra los gobiernos democráticos neo progresistas.
Es una batalla violenta que se está llevando a cabo en Venezuela, pero también en Ecuador, en Bolivia, en Argentina, en Brasil y en otros países, donde los latifundistas mediáticos tratan de frenar, -a veces con manipulaciones-, las reformas progresistas democráticas que se están llevando a cabo. En algunos países como Honduras y Paraguay son los medios los que han tomado la dirección ideológica de la contrarrevolución y alentado y acompañado, cuando no dirigido, los golpes de Estado contra Manuel Zelaya y Fernando Lugo.
Todo esto está ocurriendo curiosamente, en un momento en que la prensa escrita y los medios tradicionales viven un momento de agonía, podríamos decir, de fin de época, de fin de era. Los medios tradicionales: la prensa, la radio, la televisión tradicional, la información en esos medios, está viviendo la mayor crisis de la reciente historia mediática. Un momento en que se está produciendo a escala mundial lo que podríamos llamar una gran extinción de la prensa escrita y un momento en que Internet y las redes sociales digitales de tipo Facebook, de tipo Twitter, se están desarrollando a un nivel y a una velocidad exponencial.
Hoy día, algunas de las mayores comunidades humanas, ya no son países, por muy poblados que sean, sino que son comunidades digitales. Facebook son casi mil millones de usuarios, Twitter son unos seiscientos millones de usuarios. Cada día se conectan a Google más de mil millones de personas. Cada día se crean unos 100 mil blogs, o sea, unos 36 millones de blogs nuevos al año, que se añaden a los 300 millones de blogs ya existentes. El volumen de la información digital es cada día más de 10 veces superior al volumen de la información impresa tradicional.
La era Gutenberg se termina y la era Web comienza. Y en este contexto la pregunta que nos hacemos es ¿qué haría hoy el joven Martí para difundir sus ideas? Y yo pienso que si Martí tuviese hoy dieciséis años, digamos, sería sin discusión un bloguero, un facebuquero, un twittero. ¿Por qué lo afirmo? Porque todos sabemos que José Martí fundó a los dieciséis años su primer periódico, que se llamaba El Diablo Cojuelo. Lo fundó aquí, en La Habana, en la calle Obispo, el 14 de enero de 1869. Dieciséis años tenía, una precocidad excepcional, pero una precocidad que se entiende en un joven inquieto.
En el primer número de ese diario, en el editorial que escribía José Martí, de ese diario que el creaba a los dieciséis años, escribe Martí lo siguiente: “Nunca supe yo lo que era el público, ni lo que era escribir para él” -escribir para el público- “más a fe de diablo honrado, aseguro que ahora como antes, nunca tuve tampoco miedo de hacerlo”. O sea que ese joven de dieciséis años no tenía miedo de dirigirse al público, exactamente como cualquier adolescente joven de hoy, facebuquero o bloguero, o twittero que no tiene miedo de escribir para el público, para un público que desconoce; y no solo escribir, sino difundir fotos o videos en Youtube o en otras redes sociales. En eso, José Martí, como en otras cosas, era un joven moderno, era un joven de su tiempo, era un joven de la modernidad de su tiempo, porque en 1869, el periodismo, de hecho, estaba naciendo. Antes no había periodismo. El periodismo, digamos industrializado, el periodismo de masas, no existía antes de los años ´60.
Año 1869, acaba de terminarse la guerra de secesión en Estados Unidos, arranca la industrialización norteamericana, como se está desarrollando también en Inglaterra, y surge, se crea en ese momento, el periodismo moderno, el periodismo de masas. El periodismo se había inventado un siglo antes, pero era un periodismo para decenas de personas, no para miles, o decenas de miles, o centenares de miles de personas. Era un periodismo cuyas publicaciones se hacían esencialmente mediante la prensa, por eso se llama la prensa, la prensa de tipo gutemberiana, que aplastaba una hoja de papel sobre un relieve tipográfico hecho en plomo y salían unas cuantas hojas, unas gacetas, una hoja. Se llamaba a veces La Hoja de “tal lugar”: una simple hoja con dos caras y evidentemente no tenía un gran alcance.
Para que la prensa llegue a tener un alcance importante, hace falta que ocurran varias transformaciones importantes. Primero, que una parte importante de la población esté alfabetizada. En las sociedades mayoritariamente analfabetas, poca prensa había, sino en las grandes ciudades y en algunos barrios de las grandes ciudades. Hacía falta también que hubiese instrumentos, herramientas, que hubiese máquinas que permitiesen la edición, rápidamente, en unas cuantas horas de la noche, de miles o decenas de miles, o centenares de miles o millones, -al final del siglo XIX-, de ejemplares que iban a ser vendidos por la mañana y para eso hubo que inventar la linotipia, hubo que inventar la rotativa, que no existían antes.
También tenía que existir un material poco caro que permitiese precisamente que ese diario impreso se vendiese a un precio barato. Ese material es el papel de nuevo tipo, el papel de periódico, el papel hecho a base de pulpa de árbol y no el papel que existía antes, que era a base de tejido y que costaba muy caro, que no hubiese permitido tener periódicos de amplia difusión.
Entonces hay que inventar ese tipo de papel y también se necesita libertad, se necesita la libertad de imprimir. Es interesante observar lo siguiente sobre este último aspecto, que coincide con lo que estoy diciendo: Martí, joven de su tiempo, en cuanto las condiciones estaban reunidas, es decir hay una imprenta que puede multiplicar los diarios, hay una clase social, una categoría social suficientemente amplia para leer, para saber leer la prensa y hay libertad, en ese momento, José Martí crea su periódico.
Digo es interesante observar lo siguiente: ¿desde cuándo hay libertad de imprenta en Cuba? Bueno, la libertad de imprenta, curiosamente, la da por primera vez un General, un Capitán General colonial, español, se llamaba Domingo Dulce, que firma un decreto que por primera vez propugna la libertad de imprenta. ¿Cuándo lo da? Lo da exactamente el 9 de enero de 1869. Cinco días más tarde, cinco días, José Martí crea su periódico. O sea, como ven este joven era un joven que estaba esperando con dieciséis años la oportunidad para intervenir y para crear un periódico moderno. No olvidemos que Martí será esencialmente un periodista, un periodista obviamente comprometido, pero periodista, periodista en EEUU para periódicos norteamericanos, periódicos cubanos, periódicos mexicanos, venezolanos, centroamericanos, argentinos, periodista que escribe en cantidad de diarios y que vive la efervescencia que se vivía en el Nueva York industrializado, nuevamente industrializado de aquel momento del siglo XIX.
Es esencialmente un periodista. Difunde esencialmente su idea, su manera de ver el mundo. Juan Marinello, inmenso intelectual cubano, define de esta manera el trabajo de José Martí, dice: “Parece innegable que fue el periodismo, un periodismo distinto”, dice Marinello, “en el que se vuelcan el gran escritor, el gran revolucionario y el gran artista, el campo donde José Martí alcanza su más alto nivel”. Efectivamente, como periodista; como periodista comprometido.
Martí no solo publica principalmente en los periódicos la mayor parte de su obra, sino que esta es esencialmente una constante crónica periodística, en la que Martí no solo recoge lo más importante de la actualidad política y artística de su época, sino también los grandes acontecimientos históricos y también los pequeños sucesos diarios. O sea que Martí se comporta como alguien que mantuviese un blog diario sobre lo que ve, lo que observa, lo que lee, lo que frecuenta, etc., una especie de diario personal que es también diario de un testigo y, siempre al servicio de causas nobles, evidentemente, con una alta concepción de lo que debe ser el periodismo. Siempre al servicio de la libertad de Cuba, siempre al servicio de la integración latinoamericana, siempre al servicio de la perfección del ser humano, siempre al servicio del bienestar de la humanidad.
Él mismo define el periodismo, o al periodista, como un soldado de la palabra; es decir, alguien que está luchando con un arma que le es particular que es la palabra, la palabra escrita, la palabra difundida rápidamente, inmediatamente, efímeramente para defender una concepción humana. De hecho, está ya comportándose como un facebuquero o un twittero; basta con ver los tuits que envía constantemente el presidente Chávez antes de su enfermedad, en todo caso y que mantiene la actividad cotidiana, digamos, de sus preocupaciones. Es evidentemente un bloguero, o un twittero o un facebuquero, pero siempre al servicio del progreso humano, de la ética y siempre contra la reacción, siempre con una misma generosidad, que es un ejemplo para todos los periodistas.
Dice José Martí sobre este aspecto: “El desinterés del periodista es esencial. Aflige cobrar por lo que se piensa y más si, como se piensa, se ama. Un periódico sin generosidad, dice Martí, es un azote. Un periódico generoso es una columna”.
O sea que, tiene una concepción extremadamente generosa de lo que debe ser el combate periodístico. Esta frase de él, esta frase “Un periódico sin generosidad es un azote”, como lo ha demostrado miserablemente El País el jueves pasado, “Un periódico generoso es una columna”, como lo demuestra la obra entera de José Martí.
Esta frase es una frase en la que todos los jóvenes periodistas digitales, todos los jóvenes periodistas de hoy, deberían meditar. En un artículo teórico, he dicho antes que José Martí no solo fue periodista, sino que fue un teórico del periodismo. En un periódico teórico publicado ya al final de su vida en 1892, en el periódico Patria, Martí define al periodista de diario de la manera siguiente, dice: “Que no haya una manifestación de la vida cuyos diarios accidentes no sorprendan al diarista. Eso es hacer un buen diario”, dice él.
Pero en realidad podríamos aplicarlo, por ejemplo, a Twitter esa frase. Podríamos decir con Martí que no haya una manifestación de la vida cuyos diarios accidentes no sorprendan al twittero, eso es tener una buena cuenta Twitter. O sea que, lo que he tratado de demostrar es que, Martí, con una concepción elevada, exigente, comprometida del periodismo, también tiene una concepción de la intervención inmediata como lo permiten hoy, los digamos los medios digitales y en ese sentido, Martí es a la vez, un gran periodista y un gran revolucionario.
Muchas gracias.