Y así continúan cayendo los falsos ídolos, los que los alaban y celebran ya no tienen donde escabullirse, ya no tienen a quien citar, que argumentar, callan de la vergüenza. Pero qué vergüenza van a tener, ellos defienden el dinero, lo material, la “american way of life” esa way que ya no existe, que es un mito, un engaño, pero así vagan por el mundo, sin rumbo, sin horizontes, siempre pensando en cómo hacer dinero para cumplir sus fantasías esas que les venden por televisión.
JEAN-GUY ALLARD
Pretendió representar la libertad de prensa durante todos estos años desde que creo Reporteros Sin Fronteras (RSF) donde se consagró en atacar a Cuba y a los países progresistas. Negaba rotundamente ser un agente norteamericano y de las grandes corporaciones a pesar de las numerosas pruebas demostrándolo. Robert Ménard ahora se quitó definitivamente la máscara al hacerse elegir alcalde de la ciudad francesa de Béziers con el respaldo absoluto del Frente nacional, el partido de la extrema derecha gala.
RSF, fachada de la NED norteamericana, de la CIA y de varios gigantes franceses de las comunicaciones, sigue citada como referencia en materia de libertad de expresión por varios órganos de prensa internacional que se niegan a reconocer la complicidad criminal de RSF con Washington en sus operaciones de desinformación.
Los vínculos de Ménard con órganos de inteligencia norteamericanos, cuando reinaba literalmente como secretario general de su organización, alcanzaron niveles de grosería sorprendentes. Mientras desencadenaba campañas de prensa contra Cuba, con una histeria inalcanzada previamente, se permitía viajar a Miami y a celebrar ruidosamente sus ataques a la isla con los elementos de la mafia cubanoamericana más identificados a la CIA.
