Artículo escrito por el escritor e investigador geopolítico Tony Cartalucci
Días después de la detención en Bélgica del terrorista de origen francés Salah Abdeslam en en Bruselas, un ataque terrorista coordinado en la misma ciudad, ha matado a más de 30 personas y ha provocado centenares de heridos.
Inicialmente, diversos medios de comunicación ya anunciaron que los funcionarios europeos vinculaban los ataques terroristas con ISIS, aunque aún no está claro si ha sido perpetrado por la red de Abdeslam, (que llevó a cabo los ataques en Paris de noviembre de 2015).
Más adelante durante la jornada, RT ha informado que “el grupo terrorista Estado Islámico se ha atribuido los ataques en el aeropuerto y el metro de Bruselas en los que varias personas han muerto y varias decenas han resultado heridas, recogen los medios egipcios.
Según informa la agencia TASS, en su comunicado los terroristas no dan a conocer los detalles de los ataques perpetrados en la capital belga y amenazan con nuevos atentados en Europa”
Pero más allá de la indignación y el dolor por la muerte de personas inocentes y el impacto que provocan las terribles imágenes de los atentados, Cartalucci nos invita a considerar algunos aspectos que debemos tener en cuenta para no perder la perspectiva de los acontecimientos.
EL ANILLO DE TERROR DE ABDESLAM
La policía de Bruselas aún estaban a la caza de varios otros supuestos cómplices de Abdeslam, entre los que se encuentran Najim Laachraoui y Mohamed Abrini.
Laachraoui y Abrini, al igual que prácticamente todos los demás sospechosos involucrados en ataques terroristas en América del Norte, Europa y Australia, eran bien conocidos por las agencias de


