Un tercio de los senadores y representantes que presumiblemente deberán
votar los acuerdos de paz en Colombia, son sospechosos de conexión con
el paramilitarismo.
Así se desprende del seguimiento de la no gubernamental Fundación Paz
y Reconciliación a los candidatos de las elecciones legislativas del
domingo 9.
Son 33 figuras relacionadas o presuntamente relacionadas con este
actor de la guerra colombiana, que resultaron elegidas para integrar el
Senado, un 32,4 por ciento de sus 102 escaños. En la Cámara de
Representantes, fueron elegidos 36 de ellos, 21,7 por ciento de sus 166
puestos, según la fundación.
Estos ya son los herederos de los políticos relacionados con el
paramilitarismo (parapolíticos, en el lenguaje local, de los que hay
decenas condenados); o bien tienen supuestos vínculos directos con
organizaciones criminales que sucedieron a su desmovilización, promovida
por el entonces presidente Álvaro Uribe (2002-2010).
El portal especializado VerdadAbierta.com indica a su vez que al
Senado llegaron 15 políticos investigados por hacer, supuestamente,
pactos con paramilitares, mientras que 11 lograron un escaño en la
Cámara de Representantes.
Fue así como, con una abstención de 56,42 por ciento, los colombianos
escogieron el Congreso legislativo potencialmente más importante en
medio siglo.
Este parlamento deberá definir el destino de los acuerdos de paz que
eventualmente se logren en la negociación que adelanta el gobierno de
Juan Manuel Santos con las guerrillas izquierdistas en La Habana.
Además de la abstención, del total de 14,3 millones de personas que
sí votaron, más de 2,3 millones emitieron votos inválidos, y 885.375
electores, más de seis por ciento, votaron en blanco tras una campaña
por las redes sociales promoviendo esa opción, según los datos
preliminares de la Registraduría Nacional del Estado Civil.
