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16 febrero, 2015

El #Día que Quieren que #Olvides / #España #11M

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Once años ya de un día once, en el que me mataron a mí, en el que te mataron a tí. Fue la jornada en la que hicieron explotar la ilusión de que, quizás algún día, había habido democracia en España. No fue ningún golpe de estado, tal y como dicen algunos, sino una exhibición de un mismo poder que controla la escena política, que quita y pone estos gobiernos de pacotilla que nos gobiernan. Porque es una misma fuerza la que hace a un poder ejecutivo, entrante o saliente. Porque es verdad que el #PartidoPopular mintió hace once años, casi tanto como lo hizo el #PSOE durante los mismos. Porque las diferentes versiones no se ven tan antagónicas cuando se extrae el denominador común de ambas, once años después: esa urgencia por "pasar página", por estrechar esa ley del embudo de la "memoria histórica", por no investigar el 11-M.





La mejor manera para que no se sepa la verdad de algo que sucedió, es asegurarse de que esa verdad resulta inconveniente. Para todas las partes: El PSOE sigue esgrimiendo esa escandalosa sentencia judicial, ratificada (ratificar, verbo que proviene de "rata") por el Tribunal Supremo, que dice que un tendero marroquí montó un sofisticado ataque militar con once bombas que, de forma casi simultánea, arrasaron la vida de ciento noventa y dos personas en cuatro trenes diferentes sin dejar pruebas, ni huellas, ni rastros de autoría. El abrevadero de la Izquierda sigue mintiendo sobre un 11-M de corte islamista, cuando lo cierto es que nada islámico hay en el 11-M, ni tan si quiera su chivo expiatorio, al que simplemente le tocó nacer en Marruecos, y tiene de yihadista lo que cualquier español medio tiene de miembro de los Guerrilleros de Cristo Rey.

06 febrero, 2015

La #Dictadura de los #Graciosillos ( #España )

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En España, la política de comunicación gubernamental de los últimos 35 años ha consistido en parasitar todo el entramado mediático a través del pensamiento progresista. Y así, en 2015, no importa qué canal de televisión veas (público o privado) o qué radio escuches, que hagas lo que hagas, estás mamando ingeniería social progre: existe un uniforme (desaliñado pero uniforme) severamente impuesto en todos los medios de comunicación españoles con tres elementos comunes: desprecio por nuestro patrimonio, cinismo vital y molicie intelectual disfrazada de tolerancia, buenrollismo y respeto por los Derechos Humanos y su puta madre.

Y curioso, porque este uniforme ni si quiera es español, y ni tan si quiera responde a una estrategia ideológica de la Izquierda. De hecho, el PP ha fomentado con sus gobiernos esta uniformidad progresista en los medios, y por ende, en toda la sociedad. (Por ejemplo, Soraya Sáenz de Santamaría de dedica profesional y exclusivamente a eso). Para los diferentes grupos de poder resulta conveniente hacer de la sociedad, algo igualado en la mediocridad, con un discurso elemental cimentado en cuatro razonamientos simples y falaces. Cuanto más básica y repetida esta pseudo-ideología, más inofensivo, más dócil, más estúpido será el ciudadano, en definitiva, mejor votante será. Es decir, que no se quiere hacer de la sociedad una masa blanda de chachis-pirulis progres por motivos ideológicos, sino por puro pragmatismo de poder: cuanto más frívolos los gobernados, más y mejor gobernarán los que gobiernan. Y es que estos -no lo olvidemos- se pasan cualquier ideología y cualquier construcción intelectual que pueda ejercer de principio moral, por el mismísimo forro.


Esta imposición de la frivolidad, así como su origen no español (pues esta ingeniería social responde a las directrices del poder meta-nacional), se evalúan claramente a través del sentido del humor y de su manipulación. ¿Alguien se ha preguntado en qué momento los humoristas en España se pusieron de acuerdo para aparecer en la televisión con la misma cara de gilipollas, sonrisa cínica y mismo discurso buenista izquierdoide? En un momento de la historia de nuestro sentido del humor, Miguel Gila se pasó de moda, y en ese momento aparecieron pelagatos con gafas de pasta y estética hipster, contando lo que les pasó la primera vez que se fumaron un porro, o deslenguadas lesbianas hablando de la experiencia de usar tampax.

No sé si el pionero del humor progre fue, tal vez, Emilio Aragón -hijo- (quizás el entertainer más dañino y malvado de la historia española), o tal vez, el Gran Wyoming y su CQC (adalid de ese grupo tan guay y tan triunfante en España que alza el chascarrillo y el vacile de listillo a la categoría de diálogo platónico), o tal vez, lo fue Javier Sardá (el millonario que fue el recadero de PRISA y de Rubalcaba por tantos años de máxima audiencia), o quizás, sus sucesores, el que fue virrey de Cataluña, Andreu Buenafuente, o su follonero, Jordi Evole.


Quizás no hubo una figura central que encarnase esta destrucción cultural e intelectual usando el humor como rifle de asalto, porque fueron muchas las figuras: son muchos los nombres propios, y todos ellos se arremolinan alrededor de las intrigas palaciegas de los diferentes gobiernos con el ente público y también con Canal+, Telecinco, Antena3, La Sexta, canales todos ellos que albergaron la franquicia del jew entertainment en España, El Club de la Comedia.


Porque estos guionistas imbéciles a sueldo ni tan si quiera son lo creativos e imaginativos que les gustaría ser. 

El Club de la Comedia surgió como un producto importado, en absoluto autóctono, en disonancia con el humor español tradicional, que tuvo que ser impuesto a la fuerza por los ingenieros sociales del pensamiento único. El stand-up comedy es norteamericano... quizás eso todo el mundo lo sabe. Pero no sólo norteamericano, sino eminentemente judeo-estadounidense, hasta el punto de que aún hoy en Estados Unidos, los principales comediantes del stand-up son judíos y ligados al lobby judío que controla los principales canales donde se emite humor judío a gran escala. Fue el género de los primeros bolos de un Woody Allen en New York, fue el género de aquel fenómeno llamado Jerry Seinfeld, del graciosillo presentador de los oscars Billy Crystal, del sionista Bob Schimmel, de Dave Attel, de Bob Saget (el papá noventero de "Padres Forzosos", el Emilio Aragón judeo-yanqui), de Larry David, del locutor Howard Stern (un híbrido entre Wyoming, Sardá y el Señor Barragán a lo sionista), del pervertido de Lenny Bruce y, por supuesto, de toda la hueste de humoristas feministas (la mayoría, lesbianas) que no saben contar un chiste sin citar su vagina, liderada actualmente por Sarah Silverman (la humorista que le gustaría ser a la chabacana Eva Hache).


Todo el entramado graciosillo de la progresía española condensado en El Club de la Comedia, es una proyección (a los que no les gustan los eufemismos dirán que es una puta copia) del circo mediático de la judería norteamericana, que lleva envenenado décadas con el mismo cocktail: neurosis, obscenidad, ridiculización de cualquier manifestación religiosa (en especial, del cristianismo), relativismo moral, cinismo, perversión sexual, olvido de nuestro patrimonio cultural, fomento de la homosexualidad, y, sobre todo, emasculación espiritual, intelectual y política. 

Es la misma fórmula de destrucción social que tan bien ha funcionado en EEUU y que se ha exportado aún mejor en España. Porque cuando se trata de comprar mierda, España no tiene inconveniente en importarla, aunque le sobre la propia. Todos los gobiernos del PSOE y del PP han estado siempre de acuerdo en el negocio alrededor del dominio de los medios de comunicación por parte de la progresía (nacional o extranjera). Tras treinta y cinco años de programas de televisión para cabezahuecas, de comedias pánfilas, de chistecillos sin gracia.., ¿qué sociedad tenemos? Porque esto, payasos sinvergüenzas que habéis arrasado mi país, no tiene ni pizca de gracia.

17 septiembre, 2014

El Símbolo Necromántico #Catalán (#España)

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Creo que fue a alguien como Duran i Lleida, al que oí afirmar que una eventual (y por él deseada) secesión de Cataluña no debería de resultar “traumática”. Para los nacionalistas catalanes de este pelo (es decir, el pelo raído y casposo de Convergència) el proceso catalanista puede asemejarse a una extracción de sangre o al primer corte de pelo de un niño. Y así lo afirman: “La sociedad catalana es lo suficientemente madura como para afrontar el proceso de su emancipación.”

Ocurre que no es cierto: ni la sociedad catalana ni la española disponen de madurez alguna más allá de la necesaria para obedecer. Lo han demostrado durante décadas. A los hechos me remito para afirmar más bien lo contrario: los nacionalismos son un síntoma inequívoco de retraso mental severo, muy interesante para la manipulación social por parte del poder. Pero es que, aunque la sociedad atestiguara una mayoría de edad que no tiene (aunque sea falsificando su DNI) , el proceso de secesión catalán sólo podría resultar traumático. O traumático, o no sería. Para un niño o para un anciano, no importa su madurez, la amputación de un miembro, duele. Los corticos de Esquerra, al menos, admiten esta violencia. Sin embargo, tras admitirla, la justifican a través de una presunta necesidad social. Para ellos, una España sin Cataluña sería como un cuerpo al que le cortan una mano o un pie: ese cuerpo sobrevivirá, como lisiado, como tullido, como discapacitado… pero sobrevivirá.

Tampoco es cierto. Cataluña como tal siempre formó parte de España. No le es un miembro periférico, una extensión conquistada, un resquicio colonial. Cataluña es un órgano vital del organismo español. Ante su secesión, España moriría como cuerpo y Cataluña no viviría como víscera. Se equivocan los que piensan que con la separación de Cataluña, surgiría un ser por gemación, una estrella de mar estrelada, una ameba suiza, un paraíso de humo fiscal al estilo de Mónaco en Francia o Liechtenstein en Austria. Con Cataluña descuartizada de España, ambas se asegurarían una miserable y corta existencia: la misma que la de un cuerpo que se desangra; la misma que la de un hígado extirpado que se pudre a temperatura ambiente entre el zumbido de las moscas.

Pero no seamos ingenuos: si esto es evidente… ¿Por qué este proceso continúa? ¿Por qué hay interés en algo tan perjudicial para todos? ¿Por qué se quiere seguir adelante con el harakiri de marsupial, aquel que mata a la cangura madre y al cangurito que en ella vive? O en otras palabras menos metafóricas: ¿Por qué el PP (supuesto partido nacional que gobierna el Estado Español) sigue subvencionando esta merienda de negros mientras el otro partido nacional mayoritario (El PSOE) sigue tapando la corrupción generalizada del gobierno español y catalán desde 1980 centralizada en la infame figura de Jordi Pujol? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?... pues porque llegamos tarde, queridos españoles, queridos catalanes… nos han engañado una vez más, tal vez esta sea la última, quizás la definitiva…

Despierten: El Estado Español ya es un cadáver. Si lo percibimos latente aún con vida, es por ciertos reflejos musculares post-mortem y porque este Veranillo de San Martín lo calentará hasta los cuarenta grados Celsius. Habitamos dentro de un zombi político que, de alguna forma, animamos con un democrático vudú. Todo en él es brujería, todo prestidigitación, todo ello es falso.

10 septiembre, 2014

¿Quién Gobierna España?

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Excelente pregunta. Y a ver quién es el hacha que responde. Yo no lo sé. Sí sé quién no gobierna: el Gobierno. Hasta los peperos más leales y acríticos ya reconocen que Mariano Rajoy, si no es el peor presidente (quizás Zapatero le gana por la nariz en la photo finish), sí que es el Presidente del Gobierno menos presidente de la Historia reciente de España. El actual ejecutivo tiene un dudoso record inferior no tanto de calidad sino de cantidad. Rajoy no es que gobierne mal, es que gobierna poco, tan poco que es sospechoso de no gobernar. ¿Sería Mariano Rajoy el primer anarquista al frente del Estado Español? Así lo creo, si se puntualiza de qué forma y se obvia el experimento proudhoniano de 1873.


Anarquía monárquica. Si parece un sinsentido, invito a observar la realidad. Les hay quienes piensan que si alguien gobierna un estado, ese será su "jefe". Se equivocan: Felipe VI (apodado ya en este blog como La Reina de Saba) es el primer rey de la Historia (no sólo española sino de la Humanidad) que ha igualado el verbo reinar con no hacer ruido. En la medida en la que pase desapercibido rascándose la barriga, La Reina de Saba será un "buen rey". Es cierto lo que dijeron de él: preparación no le falta. Tuvo un maestro ejemplar como hijo del antológico cagón que se las piró al ver la puntita de las orejas de un lobo que mostrará sus dientes el año que viene 2015. ¿Quién gobierna España? No su Gobierno, no el Jefe de Estado... ¿entonces quién?