Abdul Karim Paz
La carta que publicaron algunos en defensa del genocidio que lleva a cabo el ejército de ocupación sionista en Gaza está llena de falsedades.
La primera de ellas, es la de describir a este genocidio como una “guerra”. Lo que está sucediendo no es una guerra entre dos ejércitos y menos con el grado de paridad necesaria para poder denominarla así. Lo que está sucediendo es una ocupación por parte de un Estado armado hasta los dientes con todo tipo de armas convencionales y prohibidas por la legislación internacional, a un territorio – el palestino-, cuyo pueblo, harto de tanta opresión, resiste como puede.
El genocidio que tiene lugar en estos días ante la mirada pasiva y permisiva de los poderes internacionales, es una constante y no se limita a lo que sucede ahora con el bombardeo en Gaza. Cuando cesa el fuego, el genocidio “por goteo” continúa, con nuevos asentamientos, nuevas expulsiones, nuevas humillaciones, cárceles, torturas, despojos y abusos. Todos lo saben, pero los grandes medios cómplices lo esconden a los ojos de la población mundial que si pudiese saber el diez por ciento de lo que hacen sufrir los sionistas a los palestinos a diario, no permitirían que esta situación aberrante continúe por tanto tiempo.
Dios Altísimo, la conciencia humana y hasta las Naciones Unidas, tan reacias a condenar a Israel, permiten al ocupado la defensa.
La segunda falsedad es que Hamas, el partido con mayoría de seguidores en la Franja de Gaza, inició la “guerra”. La agresión genocida la inició el ejército ocupante con la excusa de vengar el secuestro y asesinato de tres colonos (ocupantes), pero después se supo que no fueron los del Hamas o algún palestino el que los asesinó, sino israelíes.